
Si se piensa en el patrimonio cultural de Zaragoza, es común nombrar el Pilar, la Seo o la Aljafería. Sin embargo, los barrios rurales de la capital aragonesa también cuentan con un importante acervo, muchas veces desconocido.
De esta reflexión surge 'Patrimonio Extraordinario', un proyecto cultural que pretende mostrar y reivindicar esas riquezas, tanto materiales como inmateriales, ofreciendo una experiencia inmersiva a través de la realidad aumentada.
Detrás de esta iniciativa se encuentran las emprendedoras zaragozanas Marta Fernández, Inés Prádanos y Aroa Martín, quienes llevan a cabo el proyecto a través de su empresa, Ad Hoc Gestión Cultural.
Fernández explica que su objetivo es "poner en valor el patrimonio de los lugares que están menos desarrollados, sacar la cultura de los sitios turísticos habituales".
"Intentamos poner el foco en Aragón. Nos gusta incidir en la identidad, estrechar lazos, valorar el territorio. Y, siempre, de una forma sostenible", añade la emprendedora.

'Patrimonio Extraordinario' permite visitar los barrios rurales de Zaragoza de manera virtual desde cualquier lugar o de manera física en el territorio. / Ad Hoc Gestión Cultural
Conocer los barrios rurales de la mano de Patri
Este proyecto se basa en una página web en la que aparece un mapa con diferentes barrios rurales. Con la ayuda del avatar 'Patri' (nombre que proviene de 'patrimonio'), se puede navegar por ellos e ir conociendo su historia, sus monumentos o diferentes datos curiosos.
"Decidimos que no sería una aplicación, sino una web, porque descargar supone más reticencias. Accedes a través de un teléfono móvil, mediante un código QR, y 'Patri' te lleva de un barrio a otro", explica Fernández.
En cada barrio hay dos o tres puntos de realidad aumentada. Es posible colocar a 'Patri' al lado de los monumentos e incluso hacerse fotos con ella. La cofundadora expresa que "no es un audioguía", sino que buscan que el visitante viva "una verdadera experiencia".
Así, esta iniciativa permite visitar los barrios rurales de Zaragoza de manera virtual desde cualquier lugar o de forma física en el territorio.
"Queríamos introducir el juego, la inmersión total. En el futuro queremos crear una especie de pasaporte que registre todo lo que se visita para que la gente quiera recorrer todos los barrios", cuenta Fernández.

Una persona posa con 'Patri', el avatar, en la torre mudéjar de Monzalbarba. / Ad Hoc Gestión Cultural
Un ciprés histórico, el esparto de los fencejos o el 'Canto a la aurora'
Un ejemplo de dato curioso que se puede encontrar es la existencia de un ciprés de más de 300 años y 24 metros de altura en Juslibol. En este apartado se desglosa qué tipo de ejemplar es, así como la importancia de los galachos.
Del barrio de Alfocea se explica el uso milenario del esparto para hacer los fencejos, unas rústicas ligaduras usadas para atar las gavillas de cereal durante la siega, así como fajos de alfalfa, lechugas y otros forrajes.
Y un ejemplo de patrimonio inmaterial es el 'Canto a la aurora' de Mozalbarba, que tiene lugar cada ocho de septiembre a las 6:00 de la mañana. Diversas personas del barrio, hasta hace poco solamente hombres, recorren las calles cantando
"Fuimos a grabarlo nosotras. Es una manera de darlo a conocer y, además, conservarlo", expresa Fernández.

Dos personas visitan el mirador del barrio de Alfocea. / Ad Hoc Gestión Cultural
Llegar a los 14 barrios
Por el momento, está disponible la visita a tres barrios: Juslibol, Monzalbarba y Alfocea. Así, van a seguir trabajando para añadir a finales de septiembre otros tres, Movera, Montañana y Peñaflor.
Para ello, están contando con la ayuda de Eloy Morera, escritor de novelas inspiradas en el Aragón Medieval. "Él nos marca la ruta para ir de un lugar a otro", explica la empresaria.
"Queremos llegar a los 14 barrios que tiene Zaragoza, pero poco a poco. Al año que viene seguramente crearemos otros tres. Esta tecnología requiere un elevado presupuesto", reconoce Fernández.
La emprendedora señala que las nuevas tecnologías como estas permiten "favorecer el acceso a la cultura sin importar su ubicación geográfica".
El contacto con el vecindario, fundamental
Estas zaragozanas siguen una línea de trabajo desde hace más de ocho años llamada 'Barrios extraordinarios', lo que les ha permitido tener un contacto muy estrecho con el vecindario.
"Convivimos con los vecinos, hablamos con ellos para ver qué les gusta más. Vamos a los barrios y recogemos historias", cuenta Fernández.
De esta manera, han ido recopilando tanto testimonios orales como documentos antiguos. "En Alfocea, unos vecinos nos dieron fotografías antiguas del barrio que nos sirvieron mucho", ejemplifica la emprendedora.
"Son muy generosos. Te abren las puertas de su casa y te enseñan todo. Sin ellos, esto no sería posible", enfatiza.
El proyecto
Este proyecto cultural está financiado por el Ministerio de Cultura en colaboración con la Unión Europea y los Fondos Next Generation.
En esta segunda edición, se seleccionaron más de 1.200 propuestas, de las que fueron seleccionadas 120. Entre ellas, la de estas tres emprendedoras zaragozanas. "Estamos muy contentas e ilusionadas porque creemos en lo que hacemos", expresa orgullosa Fernández.



