
Los adiestradores insisten en que no existen perros buenos o malos y en que la responsabilidad recae siempre en el dueño. El miedo o la desconfianza pueden llevar a un animal a reaccionar de forma agresiva, y la mejor prevención pasa por que socialice desde cachorro, dentro y fuera de casa.
Tener perro conlleva además varias obligaciones: microchip, qie las vacunas estén al día, curso de tenencia responsable y seguro. Su incumplimiento acarrea multas que van desde los 250 euros del ámbito municipal hasta superar los 300.000 euros en la normativa nacional.
