
Nueve décadas después, hay muchos interrogantes sobre el asesinato de Federico García Lorca. Sus restos han sido buscados sin éxito en fosas comunes de la Vega de Granada.
Lo que no ha muerto es su legado. Todavía siguen apareciendo fragmentos de sus obras que, como el resto de su universo, sirven de inspiración para otros creadores.
Se sabe que huyó de Madrid en medio de un ambiente prebélico y que se refugió en su Granada natal, donde vivió el estallido de la Guerra Civil. Y donde, paradójicamente, un amigo falangista le ocultó en su casa hasta que fue detenido y, después, fusilado.
No se conoce exactamente el día, tampoco el lugar en el que reposan sus restos. Durante décadas se han buscado en fosas comunes, pero sin éxito.
