
Cuatro años de estudio han servido para dar luz al proyecto Garnachas Históricas. Con él, la Denominación de Origen Vino Campo de Borja, en su defensa del gran valor y particularidades de sus viñas centenarias, y la ayuda de las investigaciones de las universidades de Zaragoza y Navarra, ha permitido desarrollar una metodología sin precedentes para determinar la edad de las vides. También, para comprobar que las uvas de viñas viejas potencian en el vino los aromas de frutos negros.
"Nosotros podemos estimar viendo las heridas de poda cuánto crece de media un brazo de la viña. Por como están plantados, si en hexágono y en triángulo, sabemos si son más viejas o jóvenes", certifica Gonzaga Santesteban, catedrático de Ingeniería Agroquímica de la Universidad de Navarra.
Campo de Borja ha sido una denominación de vino pionera en conservar este patrimonio vegetal. Con un parque de viñas viejas la pregunta a resolver era cuánto años tenían. Pero también han sido capaces, tras monitorizar las uvas de parcelas tanto viejas como jóvenes y analizar las mistelas obtenidas, confirmar que de una viña vetusta sale un vino de gran calidad.
Presentación del estudio en California
Precisamente, una representación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Campo de Borja se encuentra, este viernes, en California para dar a conocer los resultados de este estudio. Detrás de todo se esconden cuatro años de trabajo en el que han participado Bodegas Aragonesas, Ainzón y Borsao y que permitirá a Campo de Borja crear una una certificación de calidad para vinos de alta gama que permiten conservar este patrimonio vegetal.
