Recuperan viñas viejas de garnacha para crear un vino único en Campo de Borja
La cooperativa de Fuendejalón ha preservado hasta 160 hectáreas de viñas viejas de garnacha que se perdían porque sus propietarios no podían trabajarlas. La DOP Campo de Borja quiere certificarlas para crear el vino 'Garnachas Históricas'

Viñedos antiguos se perdían año tras año porque sus propietarios ya no podían trabajarlos. La cooperativa de Fuendejalón (Zaragoza) decidió hacerse cargo y ha preservado hasta 160 hectáreas de viñas viejas de garnacha. Este gesto inspiró a la Denominación de Origen Campo de Borja para poner en marcha un ambicioso proyecto con el que pretende certificar este patrimonio enológico y crear un vino único bajo la marca 'Garnachas Históricas'.

La mecanización del viñedo provocó la desaparición de las garnachas viejas, como las que ahora se han preservado en Fuendejalón, que tienen más de 60 años. Fernando Ballesteros, de Bodegas Aragonesas, ha explicado que vieron que para no perder el potencial de este viñedo era necesario un plan. Lo denominaron 'garnachas de plazo fijo'. Los socios que forman parte de este proyecto se comprometen "a gestionar su parcela". Cuando uno de ellos anuncia su jubilación, el interés se centra, según ha apuntado Ballesteros, en "mantener el viñedo", por lo que se les cede y ellos se encargan de gestionarlos al 100% a cambio de un arriendo.
Hasta ahora han perpetuado 160 hectáreas. Y con esta filosofía, la Denominación de Origen Campo de Borja pretende proteger hasta 800 hectáreas de esta variedad autóctona con más de 35 años de antigüedad, creando la certificación de 'Garnachas Históricas'. "Por un lado, queremos demostrar que los vinos que proceden de viñas viejas de estas características son los que mayor complejidad aportan y, por eso, son los vinos más finos del mundo", ha señalado José Ignacio Gracias, secretario y director técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Campo de Borja.
Han sido cinco años de proyecto en los que se han monitorizado seis viñas de Magallón que son octogenarias. De ellas se extraen los parámetros de las uvas elaborando mistela, en un proceso en el que no interviene la fermentación. "Nosotros mandamos la muestra a la Universidad de Zaragoza y el resultado que vamos obteniendo es que las garnachas se agrupan y coinciden los compuestos aromáticos frente a los de la variedades jóvenes que están más dispersos", ha apuntado David Martín, auditor en Consejo regulador de la Denominación de Origen.
Los resultados definitivos verán la luz dentro de un año con el lanzamiento de este sello de diferenciación, con el que Campo de Borja lanza una de las promociones internacionales de su vinos y una de las más ambiciosas de su historia.

