La unión de constructoras de la variante de Sabiñánigo paraliza las obras
Piden un tercer modificado del proyecto y exigen sus condiciones económicas. Los trabajos están paralizados desde hace días. El modificado, ya en tramitación, supondrá un nuevo retraso que el Gobierno central achaca a la constructora

La Unión Temporal de Trabajadores a la que se adjudicó la obra de la nueva variante de Sabiñánigo ha paralizado los trabajos. Piden un tercer modificado, para el que exigen nuevas condiciones económicas y técnicas. El Ministerio de Transportes, que es quien adjudicó las obras que acumulan varios retrasos, ha señalado que el modificado ya está en tramitación y achaca este nuevo imprevisto a la constructora. Este tramo es prioritario para eliminar el 'cuello de botella' que se genera en este punto y que conlleva reiteradas afectaciones al tráfico.
Los trabajos deberían haber finalizado el pasado 19 de diciembre, pero las adjudicatarias reclaman más dinero y los han suspendido, lo que ha provocado un total desacuerdo que ha llevado al Ministerio de Transportes a reclamar a las empresas adjudicatarias, Aldesa y Rover, que retomen los trabajos de acuerdo con lo contratado.
La obra se adjudicó en 2019 y es muy compleja porque estos 8,7 kilómetros los cruzan dos ríos y presentan gran desnivel. El trazado incluye tres enlaces y siete viaductos. El presupuesto inicial era de 70 millones de euros, pero ha escalado hasta los 108 millones de euros. Los trabajos se encuentran ya en la última fase y queda pendiente únicamente el asfaltado.
Fuentes del sector de la construcción defienden que los precios firmados en 2019 se han alejado mucho de los reales. Si hubiese acuerdo, se resolvería en un mes; en caso contrario, la obra podría alargarse indefinidamente y las empresas se enfrentarían a sanciones.
El tramo en construcción abarca 8,7 kilómetros de la variante. Fue adjudicado hace siete años con un plazo de ejecución de 40 meses. La primera prórroga incrementó este plazo en 15 meses más. El Ministerio anunció en noviembre de 2024 que se había acometido más del 80 % de los trabajos y que se estaba llevando a cabo una inversión de 97,6 millones de euros para dar continuidad a los tramos de la A-23 ya en servicio, tanto al sur como al oeste de la localidad.
El retraso de la apertura de la variante de Sabiñánigo con la A-23 sigue provocando retenciones de tráfico que han generado molestias a vecinos y turistas. Las obras ocasionan atascos, especialmente los fines de semana, y entorpecen la movilidad en la zona.
El trazado incluye tres enlaces: Sabiñánigo este, conexión con la N-260 hacia Biescas y Sabiñánigo oeste. La sección de la autovía será de dos calzadas de dos carriles de 3,5 metros cada uno, arcenes exteriores de 2,5 metros cada uno y arcenes interiores de un metro.
