Una colección con más de 14.000 figuras de PVC que marcaron infancias
El zaragozano Alejandro Algarra comenzó hace 18 años a coleccionar las figuras de personajes de animación que se popularizaron en los años 80 y 90, y expone una parte de en el espacio Ibercaja Actur de la capital aragonesa

Muchos nostálgicos de los 80 y los 90, recordarán en su infancia acompañar a los padres o abuelos al quiosco o a la papelería para coger el periódico y aprovechar para comprar una figura de PVC, una miniatura de seis o diez centímetros que costaba 150 o 200 pesetas (más o menos un euro), y cabía en la palma de la mano. Representaban con detalle los protagonistas de historias y cuentos que fascinaban a cientos de jóvenes. 'Los Pitufos', 'Mazinger Z', 'Oliver y Benji' o 'D´Artacan y los Tres Mosqueperros', eran algunas de las series más conocidas de esa época, que es cuando comenzaron a popularizarse en España.
El zaragozano de 55 años, Alejandro Algarra Troyano, es uno de los primeros coleccionistas españoles de estas figuras, con una muestra que supera las 14.000.Todo comenzó hace casi 18 años por su hijo Adrián. "Empezaron a gustarle estas figuras, tenía dos o tres figuras de cada tipo pero yo intuía en que habría más. Cayó en mi mano un catálogo en el que aparecían todas y como tenía un poco de afán coleccionista, me puse a intentar buscar más para ir completando. Seguí sin darme cuenta y sigo a día de hoy", explica.
Continuó hasta crear su propia página web, figuritas.es, un lugar que se convertiría en referente para muchos coleccionistas de todo el mundo. "A través de ella he podido contactar con coleccionistas franceses, portugueses o alemanes, con los que he hecho intercambios. Y conseguí cosas que sería imposible conseguir solo aquí a base de ir a mercadillos o gente cercana", indica.

Su historia recogida en un libro
Empresas como Comics Figuras, Comansi o StarToys fabricaron millones de estos muñequitos que inundaron el mercado nacional e internacional con figuras de gran calidad y un precio competitivo. En las últimas décadas del siglo XX, vivieron su esplendor. Su historia despertó la curiosidad de Algarra, que además se propuso descubrir cómo conseguían las licencias o cómo se fabricaban: "Empecé a contactar con trabajadores, comerciales, e incluso con los artesanos que hacían los moldes, aunque todas las fábricas están cerradas exceptuando Comansi".

"Con ello decidí hacer el libro 'Figuras PVC- Made in Spain', que apareció el año pasado", señala. En esta obra desglosa las primeras producciones que se realizaron en nuestro país. Además, el pasado mes de septiembre inauguró una exposición con 400 figuras en la capital aragonesa, en el Centro Ibercaja Actur. Pero no se va a quedar aquí: "Estoy con el segundo libro, que saldrá en 2023, y también está previsto que haya un tercero".
Según fueron pasando los años, las figuras se fueron diversificando porque había mucha más variedad de series animadas. Hoy en día siguen fabricándose, ya adaptadas a las series del momento, con figuras de 'La Patrulla Canina', 'Caillou', 'Dora' o 'Peppa Pig', y cuestan alrededor de los seis u ocho euros. "Se siguen vendiendo en quioscos y en papelerías, aunque también están volviendo a las jugueterías, grandes cadenas y sitios céntricos de la ciudad que no solo visitas para Navidad", explica.

La pasión por el coleccionismo
Algarra admite que el coleccionista lo es sin importar la cantidad: "Lo es hasta un chaval que puede tener en su casa unas diez figuras. No hay una ortodoxia en esto, aunque se considera un gran coleccionista si sobrepasas las 500", añade. Además, subraya que hay más como él en Zaragoza y se reúnen anualmente con otros en Madrid donde hacen intercambios, charlan y pasan el rato. "No somos cuatro gatos, de los 400 o 500 coleccionistas que estamos en contacto en las distintas redes sociales, unos 40 o 50 logramos juntarnos en el encuentro anual", indica.
Explica que todo lo ha conseguido por estar en diferentes grupos en redes sociales o en páginas de compraventa en Internet. Logrando intercambiar, se diversifica y amplia la colección. Además, insiste en que no es una afición que conlleva mucho gasto: "Anualmente son unos 300 o 400 euros, a lo largo de los meses no es tanto". La figura que más le ha costado es el perro de la serie 'Fraggle Rock', de 1983, con un coste de 200 euros. "Tenía mucha ilusión, era muy difícil de conseguir, y quería completar la colección. El resto es muy raro que haya pagado más de 20 o 30 euros por pieza", añade.
Ha creado un legado también para su hijo, que confiesa que sabe del valor que implica esta colección. "Sabe que no es algo para tirar, pero no quiero atarlo a tener que tomar una decisión sobre ella, igual comienzo a venderla poco a poco cuando me jubile". Aunque hoy en día, Algarra todavía no renuncia a aumentar su legado: "Yo ya tengo todo lo que quería tener, ahora solo compro lo nuevo que sale", concluye el zaragozano.



