
El municipio turolense de Alcaine tiene nuevos vecinos. Se trata de una familia de cárabos, un tipo de ave rapaz, que ha anidado en un ciprés a la entrada del pueblo. Cuentan los vecinos que el polluelo del grupo ha realizado sus primeros vuelos, buscando la proximidad con las personas, y que el animal no solo no muestra temor ante la presencia humana, sino que se deja acariciar y alimentar.
Sin embargo y por no alterar el delicado proceso de crianza, han sido los propios habitantes del pueblo los que han decidido que sean los propios padres del polluelo los que le sigan alimentando. Ahora se limitan a fotografiarlo y a comunicar a los demás dónde está el animal.
Los cárabos son rapaces nocturnas protegidas, con predilección por hábitats forestales, antes que tramas urbanas, como la de Alcaine.
