Los toros ensogados protagonizan un traslado rápido y sin incidentes en el último día de La Vaquilla
La asociación de la Soga y la Baga mantiene esta tradición que cuenta con dos siglos de historia

Los toros ensogados han protagonizado la última madrugada de La Vaquilla en Teruel. El traslado de los cuatro astados desde la plaza de toros hasta el corral de la Nevera se ha desarrollado sin incidentes y en poco más de dos horas.
El primero de los cuatro toros, de la ganadería Adell Piquer, salía puntual de la plaza de toros a las 5:30, y el último llegaba a la Nevera sobre las 7:30. Un recorrido de unos 900 metros en el que han participado cientos de personas. "Nos hemos levantado con mi nieto para ver los toros. Luego nos tomamos un chocolate y nos volvemos a dormir otra vez" aseguraba un vecino.
Durante el traslado, algunos astados han sufrido algún resbalón, pero ninguno de ellos ha reportado gravedad y han podido continuar la marcha con normalidad. "Un encierro bastante interesante, con toros que se ven muy bien, tienen bastante trote" señalaba un joven corredor que no ha perdido la ocasión, un año más, de ponerse delante de los toros.
Este acto es uno de los más tradicionales de las fiestas de la Vaquilla de Teruel, ya que cuenta con más de dos siglos de historia. De mantenerlo se encargan los miembros de la asociación de la Soga y la Baga: "Todos nos implicamos muchos en esto, tanto mayores como jóvenes. Hay chavales que tienen 20 años y que vienen de propio de Córdoba o de Málaga para sacar al toro" reconocía Rubén López, presidente de la asociación.
