Los toros ensogados protagonizan la última tarde de La Vaquilla antes del adiós al pañuelico
Corredores veteranos y aficionados han participado en esta tradicional carrera, que tiene más de 200 años de historia y que cada año atrae a miles de visitantes

El tradicional festejo de toros ensogados de La Vaquilla ha llenado el casco histórico de Teruel un año más, en la última tarde de las fiestas. Los más atrevidos han corrido delante de las reses, que pertenecen a la ganadería Adell Piquer de Castellote, los mismos que se lucieron el domingo en la tradicional merienda.
Corredores veteranos y aficionados han participado en esta carrera que no ha reportado ninguna incidencia, más allá de unos cuantos resbalones. Entre 15 y 20 miembros de la Soga y la Baga se han encargado de enfilar los toros, de más de 500 kilos, para que todo transcurriera sin percances. La soga que manejan pesa por sí sola entre cinco y seis kilos.
"Ha salido el primer toro y ha funcionado muy bien, y ahora saldrá el segundo y parece que también", cuenta el ganadero Josán Adell. Se intentan traer toros con "mucha cabeza y con muchos kilos", explica, para que aguanten bien el kilómetro, aproximadamente, que comprende el recorrido.
La tradición de los toros ensogados tiene más de 200 años de historia, y los miembros de la asociación de la Soga y la Baga se encargan de mantenerla. Su alcaldesa, Emma Buj, ha puesto en valor su papel: "Desde que soy alcaldesa quiero venir siempre al inicio de la Soga y la Baga, porque hay que recordar que esta fiesta maravillosa nació en el toro. Y hay que darle la importancia que tiene, ellos hacen una labor fundamental, guardar nuestras tradiciones".
Las Fiestas del Ángel llegan a su fin con la jornada de este lunes, pero aún queda disfrutar de la tarde hasta que llegue la traca final de medianoche. Después, Javier y Evaristo, miembros de la peña La Unión, le quitarán el pañuelo rojo al Torico y se lo entregarán a la alcaldesa a las 0:30 en la Plaza de la Catedral.
Se terminarán así unas fiestas que cada año atraen a más visitantes (150.000 solo el año 2025), unas fiestas que se viven en la calle y sacan lo mejor de los turolenses.
