
En la provincia de Teruel, el turismo es un importante motor de desarrollo. De la localidad de Tronchón es popular el queso, pero no tanto su tradición ceramista o que allí se fabricaban sombreros de pelo de conejo.
Historias que se han recopilado en un nuevo proyecto turístico, que incluye un paseo escultórico que narra este patrimonio. "Se han instalado estatuillas con personajes que, en primer lugar, tienen el objetivo de llamar la atención de la gente que viene. Algunas tienen al lado un código QR y cuentan historias", explica la guía turística de Tronchón, Lucía Gascón.
Rincones con historias que se encuentran en los antiguos hornos cerámicos, la escuela o las horcas, desde donde sigue una ruta circular con más de elementos patrimoniales. "El objetivo es dinamizar y que vengan visitantes sobre todo buscando el enfoque del turismo familiar", asegura el alcalde, Roberto Rabaza.
También hay un juego de pistas y un museo dedicado a la fabricación de sombreros de piel de conejo, industria activa en Tronchón hasta 1968.
La visita termina en una icónica cabina de la memoria donde se pueden encontrar tarjetas que recopilan los testimonios recogidos a lo largo de la visita y donde esta vez, a través de los QR, son los propios turistas los que pueden dejar sus recuerdos de esa visita a la localidad.
La comarca del Maestrazgo ha invertido en este proyecto 100.000 euros del FITE.
