
Cuando llega el verano es fundamental que los equipos de extinción de incendios en Aragón (Infoar) estén preparados y bien entrenados, por lo que es común apagar fuegos controlados durante el invierno. Para ello, la localidad turolense de Cella ha sido el escenario elegido para hacer una quema controlada este lunes. Acompañados por tiempo estable y poco viento, pero cambiante, durante toda la mañana, los dispositivos de Infoar han iniciado la operación en una zona de carrizo en el paraje del Raudal.
En la provincia se realizan cinco quemas controladas al año como ejercicio práctico para mejorar la respuesta ante incendios forestales. Estas operaciones requieren de mucha planificación previa y asignación de medios, ya que es fundamental para trabajar la coordinación y el sistema de comunicaciones.
Aunque el objetivo principal es "entrenar al operativo INFOAR en la táctica y en el manejo del fuego", hacen la práctica ahora en febrero para adelantarse "a la época de nidificación de la fauna" y evitar daños a los animales, según explica el jefe de Sección de Incendios Forestales de Teruel, José Fernando González.
El dispositivo de esta operación consta de 45 personas y realiza su tarea de entrenamiento en tiempo real. En esta jornada se encargarán de eliminar el combustible de una zona de incendios recurrente, para lo que cuentan con el apoyo de la unidad de drones de la Guardia Civil. Las cámaras térmicas que aportan muestran el avance del fuego y los puntos calientes en las zonas ya quemadas, para que el jefe de extinción pueda adoptar las decisiones necesarias.
Con todo ello crean mapas digitales, como explica el responsable del equipo de drones de Teruel, Andrés Astolfi: "Un gemelo con todos los datos de cómo están los frentes y las zonas por las que ya ha pasado y dónde se acumulan las pavesas que pueden originar nuevos frentes". Una vez estudiado el terreno, él es quien decide cómo va a movilizar a sus medios.
Estas labores de extinción controlada ayudan a prepararse para la llegada del verano, una estación siempre difícil pero que cada año preocupa más cómo va a presentarse debido a las continuas olas de calor y los numerosos incendios que arrasaron la Península el año pasado. La prudencia de las personas sigue siendo el mejor extintor: en 2025, un 70 % de los incendios se debieron a la acción humana, de forma intencionada o no.
