Teruel se entrega a la fiesta tras una puesta del pañuelo rojo al Torico marcada por la emoción y la lluvia
Poco después de las 16:30 horas de este sábado, Segundo y Miguel Ángel han hecho los honores ante una plaza repleta de gente, empapada ya por la lluvia

La peña El Despadre, que celebra su 50 aniversario, ha tenido este año el honor de colocar el pañuelo rojo al Torico. Los encargados ha sido Segundo y Miguel Ángel. Una ilusión que compartida por los 700 socios del Despadre, que han recorrido la distancia que separa el Ayuntamiento del Torico. A los pies de la escultura han entregado el pañuelo rojo a los dos protagonistas.
Es la tercera vez que la peña se ha encargado de poner el pañuelo. La última, hace 22 años, donde Segundo ya tuvo ese honor. Es el primer turolense en desatar la fiesta dos veces. "No pensaba que a mi edad iba a volver a ponerlo, bajo la lluvia, madre como cae", ha señalado. Un momento de gran algarabía y emoción.

Todo ha ocurrido minutos después de que la alcaldesa diese luz verde para que por tercera vez en el día sonara el Campanico. Se ha hecho la entrega del pañuelo y protegido por los peñistas han enfilado la plaza de la Catedral, la calle Amantes y han entrado plaza del Torico. A pesar del gentío el pañuelo ha llegado a destino y ya ocupa su lugar, como cada segundo fin de semana de julio.
Mañana intensa de actos
La subasta de palcos para la merienda del domingo ha sido uno de los actos más solemnes del día. Como marca la tradición, el primer palco se ha adjudicado en pesetas y ha sido la Diputación de Teruel la que se lo ha vuelto a llevar por 150.000 pesetas, 900 euros. Los demás se los han quedado familias y grupos de amigos dispuestos a disfrutar en buena compañía de la Merienda en la plaza de Toros.
El tradicional salve al Ángel Custodio, patrón de la ciudad, ha tenido lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento. Ha sido el primer gran momento del día. Poco después Miguel López ha recibido el nombramiento oficial como Vaquillero 2025, acto en el que ha recibido la casaca negra con los escudos de las 21 peñas de la ciudad. Todo es una muestra de gratitud por sus años como técnico municipal de fiestas. "Es el culmen de mucha fiesta y alegría", ha reconocido el galardonado quien recuerda con cariño el trabajo que desempeñaba desde que "terminaba una vaquilla hasta la siguiente" en la que dedicaba interminables horas a "pensar en cómo mejorar" la festividad.

