Huesca intensifica estos días la poda de más de 300 árboles para evitar el asentamiento de los estorninos
Los expertos aseguran que, además, es necesaria la reforestación de árboles fuera de la ciudad para ofrecerles una alternativa

Huesca intensifica estos días la poda de más de 300 árboles para evitar el asentamiento de los estorninos. Es una técnica que se aplica por primera vez en la ciudad, después de más de tres décadas luchando contra el ruido y la suciedad que generan estos pájaros.
El parque Miguel Servet de Huesca se convirtió en el único lugar de la ciudad donde dormían los estorninos. En los años 90 se llegaron a censar más de 150.000 ejemplares, que se han visto reducidos a unos 30.000 debido al cambio climático y a las técnicas utilizadas para evitar su asentamiento. La poda de árboles es una de ellas pero, dicen los expertos, que hay que buscar soluciones a largo plazo. Como por ejemplo, la reforestación para que estos animales encuentren dormitorio en el campo antes de entrar en la ciudad.
Es en invierno cuando estos animales encuentran cobijo en la copa de los árboles. Por eso, las brigadas están podándolas casi al completo para reducir los refugios de estas aves que están a punto de llegar desdet territorios más fríos para pasar el invierno. "Ni siquiera se van dispersando antes de llegar al centro. Saltan directamente a estas arboledas del parque, ya que no tienen otro sitio por el camino para quedarse", asegura la técnico de infraestructura verde del Ayuntamiento de Huesca, Ana Pérez. Añade que el objetivo es "que la masa no sea tan potente al llegar a la ciudad".
Antiguamente, los estorninos dormían en los campos de los alrededores de Huesca, en albercas como la de Loreto o en carrizales que han ido desapareciendo debido a la concentración parcelaria. Ornitólogos como Ignacio Arizón creen que para sacar a estos pájaros del centro es necesario además de la poda, una reforestación. "Si restauramos los perímetros de la ciudad, reforestamos más y les damos otra alternativa, a lo mejor los sacamos de aquí y se van hacia afuera, pero si lo único que hacemos es cortar y quitarles las alternativa, que no tienen a donde ir", asegura.
También es cierto que estas aves encuentran en la ciudad mejor temperatura, más tranquilidad y menos depredadores.
