"Reanude la marcha a velocidad normal", la orden que recibió el maquinista del AVE
Los audios entre el puesto de control y los trenes revelan parte de lo ocurrido pero siguen dejando dudas

Los audios filtrados de las conversaciones entre los maquinistas de los dos trenes siniestrados y el puesto de control arrojan algo de luz sobre la secuencia de lo ocurrido en el accidente de Urda. Una concatenación de fallos que comienza con uno informático: la caída del sistema LBZ. Esa tecnología es la que permite conocer en tiempo real dónde están los trenes y a qué velocidad pueden circular. De forma automática manda órdenes a los maquinistas si deben regularla e incluso puede activar el frenado si es necesario. Cuando este sistema falla, el puesto de control de Atocha asume el manejo del tráfico de forma manual.
Secuencia temporal
A las 7:54 el Iryo sale de la estación de Atocha con destino Sevilla. A las 8:04, lo hace el AVE. Sobre las 8:30 se cae el sistema de seguridad LBZ en un tramo de 63 kilómetros, ambos trenes se detienen automáticamente y contactan con el Centro de Control de Atocha que asume el mando de la circulación. Están separados por una distancia de 25 kilómetros.
La última modificación del reglamento de Adif, de febrero de 2025, recoge que en casos como la caída del sistema LZB ocurrida ayer, solo se puede ordenar la reanudación de la marcha si se puede verificar con "absoluta certeza" que la vía se encuentra libre de trenes. Además, "si existe el más mínimo riesgo, sospecha de obstáculo o falta de visibilidad del tramo por parte de los ordenadores del centro de control, el protocolo prohíbe autorizar una velocidad normal". Se debe circular entonces a "velocidad vista", es decir, a una velocidad, en torno a los 40 km/h que permita al maquinista frenar en el caso de que detecte cualquier obstáculo en la vía.
A las 8:36 se da la orden al maquinista del AVE desconectar, volver a conectar y reanudar la marcha a velocidad normal.

Cinco minutos más tarde de que tuviera lugar esta conversación, a las 8:41, el Iryo recibe la misma orden, reanudar la marcha. Mientras el AVE avanza hacia él.

A las 8:48 la maquinista de Iryo explica al centro de control de que tiene problemas para arrancar el tren. Recibe la orden de intentarlo otra vez y comunicar si vuelve a tener problemas. Se escuchan las conversaciones del puesto de control. no ha trascendido si desde allí se avisó al AVE de que había otro tren parado en la vía.

Lo que no ha trascendido es si tras esta conversación el puesto de control avisó al AVE de que había otro tren parado en la vía. Cinco minutos más tarde, a las 8:53, el AVE embistió al Iryo, que permanecía todavía parado en la vía. El AVE había conseguido alcanzar los a 200 km/h. Las cajas negras de los trenes revelarán más detalles sobre las circunstancias del accidente.
