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Una persona se suicida cada tres días en Aragón: "Formar parte de un grupo es uno de los factores de protección"

El mayor porcentaje de quienes se quitaron la vida en la Comunidad en 2024 se dio entre los varones de más de 70 años y, en la franja de entre los 15 y 29 años, la autólisis fue la segunda causa de muerte

El Ministerio de Sanidad promueve la Línea 024 de atención a la conducta suicida. / Aragón TV
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Una persona se suicida cada tres días en Aragón, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al año 2024. En total, ese año, 121 personas se quitaron la vida(se abre en una nueva ventana). Entre ellas, el mayor porcentaje se dio entre los varones de más de 70 años y, en la franja de entre los 15 y 29 años, la autólisis fue la segunda causa de muerte

"Los varones, en todas las edades, se suicidan más que las mujeres. Que el mayor porcentaje se produzca a partir de los 70 años responde a valores sociales, personales, económicos, culturales, de pérdidas, de cómo asumen la enfermedad y la soledad... Tiene que ver con muchos factores", cuenta Isabel Irigoyen, psiquiatra del Hospital Royo Villanova de Zaragoza, quien resalta que, si bien los datos "no son buenos", Europa registra las cifras de suicidio más bajas del mundo.

"La soledad no deseada provoca sufrimiento, insatisfacción, aislamiento, insomnio, se incrementan las molestias físicas, los dolores y la percepción de minusvalía personal, al no sentirse apoyado o querido. Formar parte de algo, de un grupo, es uno de los factores de protección que tenemos en salud mental", explica la experta.

En el caso de los niños y adolescentes, la profesional alude a un problema social: "Hay un importante cambio de valores, en el que las circunstancias empujan a  la soledad, a la insatisfacción, a no vivir con unos niveles de felicidad suficientes". El uso de pantallas y el acceso temprano a la redes sociales, además, agravan el problema. "Hacen daño a todos los niveles: físico, porque su cerebro se está modificando, y mental", indica. 

"Los padres, los educadores, los adultos, tenemos que estar pendientes de cualquier cambio que se produzca en la vida de nuestros hijos: si deja de hacer sus actividades favoritas, de arreglarse, si no tiene el mismo interés por las cosas o está de mal humor, etc. Y hay que preguntar sin miedo, incluso si están pensando en la muerte o en el suicidio", recomienda Irigoyen, aunque reconoce que las señales a veces son difíciles de detectar.

Tras un suicidio, muchas familias se quedan en 'shock' y se culpabilizan. "Van a tener muchas preguntas que se van a quedar sin contestar para siempre, pero lo más importante es que se sientan apoyados. Apelo a que, cuando haya un suicidio en el entorno, los allegados no se retiren. Necesitan comprensión y sentirse de nuevo validados". 

Para evitar, en la medida de lo posible, llegar a esta situación, la experta aconseja: "Lo más importante es hablar, preguntar, y ofrecer nuestro tiempo y nuestra escucha. Requieren de alguien que no les juzgue, que no les culpabilice, que no les diga que es una 'tontada' o que cambie de tema. Necesitan a alguien que pueda comprender de forma empática su malestar, que se ofrezca a acompañarles, y que, si detecta el riesgo, ponga en marcha los mecanismos para evitarlo".

Por eso, la psiquiatra hace hincapié en la prevención. "Es muy importante que hablemos de cuáles son las posibilidades de ayuda, dónde acudir -cualquier servicio sanitario está disponible siempre para atender a las personas con riesgo de suicidio- y están los teléfonos a los que podemos recurrir".

El Ministerio de Sanidad promueve la Línea 024 de atención a la conducta suicida. Se trata de una línea telefónica de ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, y a sus familiares y allegados, básicamente a través de la contención emocional por medio de la escucha activa por los profesionales, la recomendación de que contacten con los servicios sanitarios del SNS o la derivación al 112 en los casos en los que se aprecie una situación de emergencia. En caso de emergencia vital inminente debe llamar directamente al teléfono de emergencias 112.

Además, la Fundación ANAR ofrece un teléfono/chat de ayuda a niños y adolescentes. Las llamadas pueden realizarse a través del 900 202 010 en toda España y del 116 111 para quienes se encuentren en Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Ceuta, Extremadura, La Rioja, Navarra, Madrid, Melilla, Murcia y la Comunidad Valenciana.

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