
El perfil de los repartidores de comida a domicilio ya no es el de un estudiante que trabaja unas horas mientras termina su carrera. Ahora, la mayoría son extranjeros, muchos de ellos sin papeles. Es una de las conclusiones de un estudio de la Universidad de Zaragoza tras analizar cinco ciudades españolas
La ley Rider de 2021(se abre en una nueva ventana) buscaba que los repartidores a través de aplicaciones dejasen de ser autónomos y fuesen contratados por las plataformas. "Son padres de familia que trabajan de repartidor para ganarse la vida", explica Fernando García, representante de UGT.
Sobre su retribución, Maribel Casas-Cortés, investigadora principal del estudio, explica que se trata de uno de los sistemas "más arcaicos de remuneración". "Pagar por tarea realizada, por servicio prestado", explica.
Actualmente, sigue siendo un sector altamente informal, dicen desde la Universidad de Zaragoza. Durante dos años han analizado la situación de cinco ciudades: Madrid, Barcelona, Benidorm, la Coruña y Zaragoza. Muchos de los que pedalean eran profesionales cualificados en sus países. En España, a la espera de regularizar su situación, muchos son falsos autónomos sin nómina, sin convenio y que cobran por pedido.
Y con esas jornadas de hasta 100 horas, tampoco hay conciliación familiar y profesional, como prometían las empresas. Sobre todo, dice el estudio, porque las horas de mayor demanda coinciden con los fines de semana, festivos, comidas y cenas.
