Las zonas inundables de la cuenca del Ebro comprenden 29 centros educativos y 17 residencias
En este espacio, que se distribuye a lo largo de nueve comunidades autónomas y 1.700 municipios, se estima que hay 59 instalaciones deportivas, 27 cámpines y 11 cuarteles de Policía, Bomberos o Guardia Civil

En una cuenca como la del Ebro, la más extensa de España, hay más de 550 puntos con probabilidad de inundación en un periodo de 10 años, según el Ministerio para la Transición Ecológica. En este espacio, que se distribuye a lo largo de nueve comunidades autónomas y 1.700 municipios, se estima que hay 59 instalaciones deportivas, 29 centros educativos, 27 cámpines, 17 residencias de mayores y 11 cuarteles de Policía, Bomberos o Guardia Civil en zonas inundables. También en las ciudades tienen identificados sus puntos vulnerables.
Y en este tipo de áreas, hay que identificar los riesgos y actuar en diferentes aspectos. Si cogemos la tarde del 29 de octubre, apenas llovió en la parte baja de la cuenca del Júcar(se abre en una nueva ventana). La DANA descargó en la zona alta del río. Ahí es donde dicen los expertos que se puede empezar a frenar la riada. "En esas zonas es donde tenemos que tener masas forestales arboladas en un buen estado de vigor y adecuadamente gestionadas", señala Ignacio Pérez-Soba, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Aragón.
"Y, si es necesario -añade-, complementarlos con diques forestales en las cárcavas, en los pequeños barrancos y torrentes, porque allí es donde tenemos caudales pequeños y los podemos retener e incluso forzar su infiltración".
Es en el tramo medio, según el experto, en el que hay que dejarle espacio al río. "Es decir, que adquiera una llanura de inundación, para que él mismo pueda frenar su avance", apunta Pérez-Soba.
En el tramo final del río es donde el urbanismo puede ayudar minimizar los impactos, por ejemplo, sustituyendo el asfalto, que al no filtrar el agua hace que corra más rápido, por otro tipo de pavimentos. "En las zonas en las que esperamos tráfico ligero, como las calles que se han ido pacificando en los últimos años, se pueden colocar a futuro pavimentos drenantes que sí que soportan esa carga", indica Javier Tobías, responsable de Políticas de Edificación de la fundación Ecología y Desarrollo.
Para evitar los problemas que generan los coches en una riada, los expertos apuntan que se podrían cambiar los párquines subterráneos por otros en altura y repensar la ocupación de las vías públicas por los coches.
