
Los más de 3.500 vecinos de la localidad oscense de Graus no pueden hacer uso del agua del grifo, ni para beber ni cocinar, debido a la turbidez del agua. La causa son las tormentas del pasado domingo, que han disparado la suciedad arrastrada por el río Ésera, origen de la captación de agua del municipio. Una incidencia que se ha solucionado sobre siete de la tarde del martes tras las pruebas de calidad del agua pertinentes.
Desde primera hora de la mañana se han estado drenando los sumideros para limpiar el agua tras los problemas de turbidez. "Este proceso de abrir las redes permite liberar el agua sucia y que el agua limpia, que ya se está suministrando, llegue cuanto antes a los vecinos", ha asegurado José Antonio Lagüens, alcalde de Graus.
La causa del enturbiamiento del agua han sido las fuertes tormentas del pasado domingo y la caída de un rayo que afectó al suministro eléctrico e impidió el tratamiento del río Ésera, del que se abastece la localidad.
"Lo veo sucio porque ha llovido mucho en las montañas y por eso lleva mucho sedimento", ha explicado un vecino. "Ayer el Ayuntamiento comunicaba que no usáramos el agua del grifo para beber ni cocinar porque tenía sus riesgos", ha añadido otro.
Las consecuencias se han visto reflejadas en el aumento del uso de agua embotellada en la localidad. "Hubo un momento en que nos quedamos sin agua de nuestra marca e incluso de las nacionales, y tuvimos que realizar un pedido extraordinario por la tarde al almacén de Zaragoza para que nos pudiera suministrar. Esta mañana hemos podido recepcionar unos cuatro palés de garrafas de agua", ha explicado un vendedor de un supermercado de la zona.
Una incidencia que se repite por segunda vez este año, y por esa razón, para encontrar una solución a largo plazo, se está construyendo una balsa de almacenamiento de agua bruta para su posterior tratamiento.
