Gafas, distancia limitada, sin pasaje, o de día: las restricciones más comunes del carné de conducir
El reconocimiento para la renovación del permiso debe hacerlo un médico y un psicólogo, que impondrán, atendiendo a la normativa de Tráfico y "a criterio facultativo" las limitaciones y condiciones que sean necesarias para garantizar una conducción segura

Una enfermedad, una patología psicológica, pero, principalmente, el deterioro propio de la edad, que puede provocar una falta de memoria o de reflejos, son los motivos que suelen llevar a imponer algún tipo de restricción en el carnet de conducir a los usuarios al renovar el permiso.(se abre en una nueva ventana) Entre las restricciones más comunes figuran: la obligatoriedad de conducir con gafas, en un radio de distancia determinado, solo con luz diurna, o sin pasajeros. El reconocimiento para la renovación del permiso debe hacerlo un médico y un psicólogo, que impondrán, atendiendo a la normativa de Tráfico y "a criterio facultativo", las limitaciones y condiciones pertinentes.
"Las restricciones más frecuentes son, desde luego, el uso de lentes. El 40% de la población conductora las usa. Además, la limitación a conducción diurna, la reducción del periodo de vigencia que por edad correspondería, la limitación a un radio determinado de kilómetros del domicilio del titular, especialmente en conductores mayores, la obligación de utilizar dobles espejos retrovisores e interior panorámico, las adaptaciones que procedan en los vehículos, y las prótesis que sean precisas en las personas por carencias anatómicas o funcionales de sus extremidades", indica Bonifacio Martín, secretario general de la Asociación Española de Centros Médicos Psicotécnicos (Asecemp), cuya sede está en Zaragoza.
A las pruebas psicotécnicas y la valoración médica se somete "todo el mundo", como indica María Ángeles Gotor, especialista en el Centro Médico Universitas. "Por la parte médica, hay innumerables patologías que conllevan una restricción, como una diabetes, una cardiopatía, un trasplante, o una operación de cataratas. Eso sí, a partir de los 70 años se hace alguna prueba más, como la de memoria", recalca.
En este sentido, la médico detalla alguna de las pruebas más temidas por las personas mayores: "Muchos tienen miedo a la prueba que llaman de la maquinita, que evalúa la coordinación viso motora, también la prueba de la estimación del tiempo, en la que muchos tienden a retrasarse, ya que la capacidad de reacción disminuye".
La normativa establece que, por norma general, el permiso de conducir se renueva cada diez años hasta cumplir los 65 y, a partir de esa edad, cada cinco años. "Yo, personalmente, a partir de los 75 años no doy más de tres años de renovación, porque a esa edad la probabilidad de deterioro mental o cognitivo es mucho mayor. Si tiene más de 80 años, no doy más de dos años de permiso, y a partir de los 83 u 84, no más de uno, aunque pasen bien las pruebas y tengan buena salud", subraya Gotor.
Las casuísticas, como indica la médico, pueden ser innumerables: "Las restricciones de distancia pueden ir de los cinco a los 50 kilómetros. Es decir, antes de retirar el carnet se puede permitir conducir por Zaragoza, o ir en coche al huerto o al chalé si están, por ejemplo, en un radio de 30 kilómetros, y que se aplica mientras dure la patología o hasta que desaparezca. También, se puede permitir conducir a un joven que tiene un coeficiente intelectual límite, pero siempre acompañado. O, conducir solo durante el día cuando hay cataratas".
Una noticia no fácil de asumir
Muchas personas no asumen fácilmente la imposición de una restricción, como remarca el secretario general de Asecemp. "Generalmente, se asume mal. A nadie le hace gracia una restricción y, por ello, saberlo comunicar es importante. Pero tenemos que tener en cuenta que, si es importante pasar la ITV del coche cuando toca, más importante es pasar la ITV de las personas", apunta.
Muchos especialistas tratan de ir "poco a poco" preparando a los usuarios ante una posible noticia negativa. "Las personas que son muy sensatas dejan ellas solas de conducir sin que se lo digamos. Otras acuden a otro centro, a probar, a ver si tienen más suerte, y también los hay que no asumen una restricción o la retirada del permiso, y tratamos de hablar con la familia", comenta María Ángeles Gotor.
Finalmente, la médico recuerda que las restricciones y limitaciones se imponen atendiendo a la normativa de tráfico, y siempre "a criterio facultativo".
