
La gastronomía aragonesa cada vez está más presente en el panorama nacional. Prueba de ello es que el próximo mes de noviembre la gala de entrega de las estrellas Michelin será en Huesca. Los establecimientos que tienen este reconocimiento incrementan su facturación en torno a un 30 %, algo que a su vez, repercute directamente en la economía local. Porque entre otras cosas, estos restaurantes apuestan por el producto de kilómetro cero.
En pleno Pirineo y en el pequeño municipio de Villanova se encuentra Casa Arcas, uno de los 11 restaurantes con este distintivo de la comunidad. Recibir este galardón supone mucho para la zona que lo recibe. "Hay mucha gente que va a un restaurante, se come un buen chuletón , se come unas buenas costillas de cordero y cualquier elaboración cárnica y luego al final nos pasan a ver a nosotros", reconoce Marcos Llanas, propietario de la carnicería Baldana, que suministra producto a restaurantes de la zona de Benasque.
Algo más que comer
Pero además de comer, la cita sirve para conocer y hacer turismo por la zona, lo que dinamiza el entorno. "Aporta mucho movimiento ya que no es lo mismo, tener ocho estrellas Michelín en un entorno tan pequeño como los pueblos a tenerlo en ciudades grandes como Madrid", recuerda Víctor Ovellas del restaurante Casa Arcas.
Un dato que refrenda Miguel Pereda, director de marketing de la Guía Michelin, cuando señala que no solo se ve favorecido el propio restaurante, sino que "son los proveedores y los productores" los que se dinamizan con toda la actividad.
Huesca... y también Teruel
En Teruel, la estrella de El Batán, en Tramacastilla, atrae a clientes de todo el mundo. "Antes teníamos turismo, pero no lo teníamos de todo el mundo y ahora hay gente que hace viajes exclusivos solo para venir aquí ", reflexiona su cocinera María José Meda. Porque esta gastronomía de primera se ha convertido en un reclamo mayúsculo del que se beneficia todo el territorio.
