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Aragón

Estos son los mejores lugares para recoger setas y las especies comestibles más abundantes en Aragón

El otoño es la estación del año en la que más setas aparecen, principalmente "entre mediados de octubre y hasta noviembre". Tanto las heladas como el viento representan sus mayores amenazas

En Aragón existen cerca de 2.400 especies de hongos silvestres. / Canva
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Aficionados, expertos y amantes del mundo micológico ya pueden disfrutar de una nueva temporada de salidas y escapadas a bosques y parajes naturales en busca de setas. Aragón es una región rica en recursos micológicos. Se estima que cuenta con más de 2,2 millones de hectáreas productoras de setas, en las que proliferan 2.400 especies de hongos silvestres,(se abre en una nueva ventana) con una producción potencial superior a 31.000 toneladas en años buenos. De ellas, 11.200 se encuentran en áreas forestales accesibles.

La especie comestible más abundante en Aragón es el robollón o rebollón (Lactarius grupo deliciosus), asociada a los bosques de pinos. No obstante, en Aragón están presentes las principales especies de hongos comestibles de interés socioeconómico en el plano internacional. Algunas de las más recolectadas son seta de chopo, boletus, seta de cardo, perrechico, trompeta, senderuela y colmenilla, entre otras.

La Comunidad ofrece una variedad de lugares excepcionales para los aficionados a la micología. La sierra de Albarracín, especialmente los pinares de Orihuela del Tremedal, es un destino predilecto para los buscadores de setas. En el Pirineo Aragonés, el valle de Benasque, los valles de Hecho y Ansó, junto con la Selva de Oza, destacan por su riqueza micológica. El Parque Natural del Moncayo se ha ganado su fama por la abundancia de setas de cardo. Los Montes Universales en Teruel también son un punto de interés para los recolectores. Por último, la comarca del Maestrazgo ha tomado medidas para acomodar el creciente número de aficionados, aumentando su personal.

Cada una de estas zonas ofrece un ecosistema único que favorece el crecimiento de diversas especies de setas comestibles, convirtiendo a Aragón en un paraíso para los amantes de la micología.

Setas tóxicas

La identificación precisa de las setas es fundamental para garantizar una recolección segura y responsable, ya que existen muchas variedades que son tóxicas e incluso letales para el ser humano. Ante la más mínima duda sobre la identidad de una seta, lo más prudente es dejarla en su lugar. La precaución y el conocimiento son los pilares fundamentales para disfrutar de la recolección de setas de manera segura y responsable, permitiendo apreciar la riqueza micológica de los bosques aragoneses sin poner en riesgo la salud.

Los trucos de magia no existen para diferenciar las especies. El único truco válido es saber cuál es la especie que se tiene delante y la única manera es conociendo las características que la diferencian. Al principio, es importante ir con una persona experta que pueda dar las pistas y definir bien la especie. Incluso las personas que conocen bien las setas, luego, a la hora de cocinarlas, tienen que repasar esos ejemplares que han recogido para confirmar que son comestibles.

El otoño, la estación más prolífica

El otoño es la estación del año en la que más setas aparecen, (se abre en una nueva ventana)principalmente "entre mediados de octubre y hasta noviembre". Si bien, las precipitaciones abundantes y las temperaturas moderadas favorecen su aparición, las heladas y el viento representan sus mayores amenazas.

"Las precipitaciones, la lluvia y la humedad les va muy bien a las setas. Además, no tiene que hacer ni demasiado frío ni demasiado calor", explica Javier Cortés, experto micólogo, miembro de la Asociación Micológica de San Martín del Moncayo, y de la Asociación Micológica Sarllé, de Cerler (Huesca), quien al mismo tiempo señala que el otoño es la mejor época para encontrar setas: "Desde mediados de octubre, aproximadamente, y dependiendo de las lluvias, hasta finales de noviembre, o incluso diciembre, es el periodo más factible para que salgan, si se dan las condiciones oportunas. Son muy sensibles a las heladas, así como al viento, que las seca". 

Asimismo, Cortés recalca que también surgen setas en verano, tras época de tormentas,(se abre en una nueva ventana) "y con 40 grados", y comenta que, aunque muchas se pueden encontrar en bosques, no es el único lugar. "Cada especie tiene un hábitat definido. Las hay de pino, de roble, de prado e incluso especies que les gusta el páramo, como a la seta de cardo. En el bosque suele haber más porque viven en simbiosis con los árboles", añade.

El experto recuerda que son muchos los que se lanzan a buscar setas inmediatamente después de una lluvia, lo que supone un error. "Suelen tardar aproximadamente entre 10 y 15 días en surgir tras las precipitaciones", matiza.

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