
El Máster en Ingeniería del Motorsport nació en 2020 con el objetivo de formar al alumnado para trabajar, entre otras salidas profesionales, como ingenieros de competición. Un sueño que se materializó con la alianza entre dos partes: el grupo San Valero, -a través de SEAS Estudios Superiores Abiertos y la Universidad San Jorge- y MotorLand Aragón, que aporta la visión y el conocimiento práctico. "Una combinación que supone el cóctel perfecto para un máster", asegura el director docente del Campus SEAS, José Manuel Pascual.
Una de las alumnas que ha pasado por esta formación ha sido Sofía Varela. Una ingeniera de diseño que sintió que estos conocimientos eran "algo diferente" dentro de las ingenierías. "Al principio pensé que sería más trabajo de oficina aplicado a una empresa de automóvil, pero pronto me di cuenta de que estaba más aplicado a la competición", indica.
El año escolar se ajusta al calendario de MotorLand, es decir, el curso comienza en enero. "Desde ese momento, la universidad tiene las llaves del circuito y los alumnos pueden disfrutar codo con codo con pilotos, mecánicos e ingenieros profesionales", subraya Pascual.

De hecho, antes de acabar el máster, Sofía comenzó a trabajar en el circuito como alumna de prácticas. "Una de las cosas que me llevo ha sido el hecho de crear contactos, porque sino es muy complicado entrar en este mundo. A raíz del máster me llamaron para trabajar en el Junior GP y este año estoy ya fija como ayudante de técnico", afirma.
La ingeniería al servicio de la alta competición
Los ingenieros están en contacto directo con los pilotos durante los entrenamientos y en la competición. "Mi trabajo es muy preciso y puede ayudar a que una moto gane la carrera. A veces, todo depende de que, por ejemplo, la rueda esté en contacto correctamente con el asfalto. Los pilotos me cuentan constantemente sus sensaciones para que yo luego pueda actuar sobre la moto ", indica Sofía.
Varela se especializó en temas de amortiguación con los que, por ejemplo, consigue que desaparezcan ciertas vibraciones de la moto que luego ayudan al piloto a ir más cómodo y, por lo tanto, a ganar tiempo. "Al final no solo es diseñar una máquina perfecta, sino una máquina que se ajuste a las necesidades y preferencias del piloto", recuerda José Manuel Pascual.

Las tareas de ingeniería aplicadas a la competición pueden ser muy variadas: desde la recepción de datos y la interpretación de los mismos con el piloto -para que sea capaz de mejorar su estilo de pilotaje-, a la gestión de la electrónica del motor o al diseño de vehículos. Un mundo donde cada segundo importa y donde la tecnología debe ser muy puntera y ponerse también al servicio de la competición.
Un circuito de cinco estrellas, el escenario ideal para realizar las prácticas
MotorLand es un circuito puntero que genera todos los servicios y cuenta con unas instalaciones completas para realizar todo tipo de competiciones. El propio Fernando Alonso ha venido hasta Alcañiz para probar en Aragón sus vehículos. Por lo que esta formación práctica en un circuito de estas características catapulta a los alumnos de este máster a formar parte del mundo del Motorsport. "Hay un exalumno que está trabajando como mecánico y analista de datos en el equipo de 'karting' de Fernando Alonso. Otro, en Inglaterra dentro de la competición de fórmula E, que es como la Fórmula 1 pero todo eléctrico. Sofía también es un ejemplo, ya que después del máster, la reclutaron en Yamaha, que es el paso previo a la MotoGP", indica orgulloso José Manuel Pascual.


