El humo, causante de la muerte de los residentes: "Te vas quedando sin aire a pesar de estar respirando"
La exposición a este elemento puede, además, crear problemas posteriores si los afectados tienen otras patologías

La Guardia Civil continuará este lunes con su investigación en la residencia de Villafranca de Ebro,(se abre en una nueva ventana) en la que diez personas, siete hombres y tres mujeres, fallecieron este viernes en el incendio(se abre en una nueva ventana) que se declaró en la madrugada del pasado viernes en una habitación del centro.
Otros dos residentes resultaron heridos de gravedad y fueron ingresados en el hospital Royo Villanova de la capital aragonesa. Uno de ellos, un varón de 65 años, permanece ingresado en la UCI, y se encuentra estable dentro de la gravedad, según el último parte proporcionado por el Gobierno de Aragón. La otra víctima, también un hombre de 72 años, permanece en planta desde este viernes por la tarde en el mismo centro.
En cuanto a los fallecidos, la causa de la muerte fue la inhalación de humo. La exposición a este elemento puede, además, crear problemas posteriores si los afectados tienen otras patologías. En estos momentos, familiares y residentes se enfrentan a los daños psicológicos, como el duelo(se abre en una nueva ventana).
El humo muy caliente puede quemar la boca o la garganta. Dependiendo de qué se combustione produce sustancias químicas y, lo más peligroso, monóxido de carbono indetectable para los pulsioxímetros.
"Tiene la habilidad de que desplaza al oxígeno y, entonces, nuestro cuerpo consume monóxido de carbono y se va quedando sin aire a pesar de estar respirando", explica Izarbe Galindo, presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria.
La primera atención ha de ser la administración de oxígeno a altas dosis. Los residentes eran mayores y algunos sufrían patologías que el humo podría agravar. "Si tienen un cuadro de EPOC o casos de insuficiencia cardíaca, porque no tienen suficiente oxígeno y eso fuerza todavía más al corazón a trabajar", ejemplifica Galindo.
Afrontar el duelo
Ahora, los afectados deben afrontar un duelo por el fallecimiento de familiares y compañeros. Los supervivientes pueden sufrir estrés postraumático por la situación vivida y sentirse desorientados por el cambio de ubicación y la ruptura con sus rutinas. Es importante acompañarlos y no minimizar sus emociones.
Elisa Múgica, psicóloga clínica y directora del centro Vitae Psicología, señala: "Se genera una sensación de indefensión. Las personas que han sobrevivido tienen el dolor de integrar la pérdida personal y relacional. Hay que tener especial cuidado con los signos de activación emocional, como el insomnio, nerviosismo, rumiación...". "Los residentes tienen que ser atendidos en ese aspecto", asegura la experta.
