
Las casas colgadas de Tarazona quedaron seriamente dañadas tras las fuertes lluvias de la dana el pasado julio. Los trabajos para reforzarlas continúan y se van realizando por fases. En este momento, no queda rastro del enorme boquete que dejó la fuerza del agua en la roca sobre la que se apoyan estas viviendas. Los daños obligaron a desalojar a ocho familias que todavía no han podido regresar.
Este miércoles ha comenzado la segunda fase de las obras. El grueso de los trabajos se centra en rellenar el hueco con una mezcla de hormigón y fibra. Se trata de una compleja labor que obliga a los operarios a trabajar con cautela, debido a la fragilidad de la roca caliza. Una vez que se seque el hormigón, será necesario taladrar.

Trabajos de refuerzo en la roca sobre la que se asientan las casas colgadas de Tarazona./ Aragón TV
El concejal de Urbanismo, César García, ha destacado que "esos taladrados, a partir de nueve o diez metros en adelante, fijarán y anclarán definitivamente esta proyección".
El proceso de consolidación se extenderá entre seis y ocho semanas. Una vez concluido, quedará por realizar la última fase. Se centrará más en detalles ornamentales para que estas casas enclavadas en el barrio judío de Tarazona recuperen su estética tradicional y la ciudad no pierda parte de su historia.
El río Queiles estuvo a punto de desbordarse a su paso por el centro de la ciudad y la localidad de Novallas. Sólo en edificios municipales, los daños de la dana ascienden a más de 1,2 millones de euros, el 60 % destinado a estas viviendas.

