
Aragón es la tercera autonomía española con más ludópatas, solo por detrás de Andalucía y Madrid. Más de 5.000 personas se han autoprohibido el acceso a las salas de juego y el perfil de los adictos preocupa: la mayoría son jóvenes de entre 18 y 25 años. En la Comunidad hay 139 establecimientos de juego repartidos entre salones, bingos, locales de apuestas y casinos, pero los expertos ponen también el foco en las máquinas tragaperras en la hostelería.
Para concienciar sobre este problema de salud pública, la Asociación Aragonesa de Jugadores en Rehabilitación (Azajer)(se abre en una nueva ventana) ha celebrado este jueves las VIII Jornadas para la Prevención del Juego de Azar en Zaragoza.
En lo que llevamos de año, la Policía ha hecho más de 1.000 inspecciones en locales de juego y ha impuesto 18 multas, la mayoría por no tener la documentación en regla y hacer publicidad fuera del establecimiento.
Las tragaperras, la puerta de entrada
Aragón cuenta con más de 6.300 tragaperras repartidas en bares y cafeterías. Expertos y asociaciones de jugadores de azar en rehabilitación denuncian que suponen la puerta de entrada para menores a una posible adicción. "Acceden sin ningún control. ¿Cómo puedes discernir si un chico tiene 17 o 18 años? Muchas veces el camarero no puede hacerlo", explica Miriam Gañán, directora de Azajer Aragón.
Los datos muestran que uno de cada cinco aragoneses de entre 14 y 18 años ha jugado en el último año a juegos de azar 'online' o presencial. Los profesionales aseguran que limitar la publicidad es fundamental.
"No es lo mismo jugar a la lotería que a una máquina tragaperras. Como el juego se promociona se convierte en un problema de salud pública, porque afecta a toda la población", indica Mariano Chóliz, catedrático de la Universidad de Valencia.
Otros de los grandes canales de difusión son las redes sociales y los videojuegos. Estos últimos también pueden derivar en una adicción, ya que están diseñados para generar estímulos únicos y patrones de comportamiento de consumo rápido. "Los videojuegos a los que los adolescentes están acostumbrados ofrecen recompensas sin esfuerzo", analiza Ignacio Civeira, psiquiatra de la Unidad de Adicciones Comportamentales del hospital Gregorio Marañón de Madrid.
En Estados Unidos están empezando a comercializar videojuegos con fines terapéuticos.
