Aragón cambia los protocolos para luchar contra una infección infantil resistente a los antibióticos
Los médicos han detectado que el impétigo, una infección localizada en la piel y que afecta especialmente a los niños, no mejora con los tratamientos tradicionales

Aragón es la primera comunidad que ha decidido cambiar los protocolos para combatir el impétigo, una infección que afecta sobre todo a niños y que en los últimos tiempos ha demostrado una resistencia a los antibióticos. En lugar del tratamiento clásico, a través de pomadas antibióticas, se ha comenzado a recetar antisépticos, según el tipo de bacteria que lo esté produciendo.
Este cambio de protocolo está en fase de evaluación y se ha empezado a aplicar porque la eficacia de los antibióticos para tratar el impétigo ha caído al 50 %. El plan nacional recoge este tratamiento como el recomendable, pero un estudio del doctor Juan Manuel García-Lechuz ha propiciado esta decisión en Aragón.
"Estamos viendo un aumento de la incidencia en estos cuadros y sobre todo un cambio en el tipo de bacteria que lo está produciendo, que han sido capaces de adquirir resistencia a los tratamientos que se estaban recomendando clásicamente", relata García-Lechuz, médico del servicio de Microbiología del Hospital Miguel Servet.
El objetivo de este nuevo protocolo es reducir el número de recaídas y acortar el tiempo de curación, ya que ambas casuísticas no mejoraban. "Hay impétigos que suelen empezar como lesiones muy pequeñitas y esto se extiende rápidamente. Si el tratamiento no está funcionando, se extiende como si no llevara ningún tipo de tratamiento", destaca la pediatra Pilar Roncales, que ejerce en Fuentes de Ebro.
Desde este verano, el protocolo también exige enviar una muestra para cultivo y saber así a qué tratamiento responderá mejor la infección. "Por ejemplo, en este caso concreto que estamos analizando podemos ver que tanto ácido fusídico como mupirocina, dos antibióticos, serían resistentes. No funcionaría este tratamiento", explica la jefa de sección de Microbiología de Servet, Ana Isabel López.
La automedicación con antibióticos es una de las causas de esta resistencia bacteriana, junto al aislamiento durante la pandemia o las medidas extremas de higiene, que han podido alterar la inmunidad de la piel. Ahora con los antisépticos confían en mejorar el tratamiento de esta infección.
