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Un año hidrológico de extremos: lluvias muy por encima de lo habitual en invierno y muy por debajo en verano

La Confederación Hidrográfica del Ebro afirma que ha llovido un 7 % menos en el último año. Entre enero y marzo, las precipitaciones se dispararon un 63 % respecto a los últimos 20 años, mientras que en verano cayeron un 60 %

Un año hidrológico de extremos: lluvia muy por encima de lo habitual en invierno y muy por debajo en verano
Un año hidrológico de extremos: lluvia muy por encima de lo habitual en invierno y muy por debajo en veranoEuropa Press

Este año hidrológico, desde el 1 de octubre de 2025 al 30 de septiembre de 2026, se ha caracterizado por los "contrapuntos hidrológicos", asegura la Confederación Hidrográfica del Ebro. Doce meses marcados por una gran variación de condiciones según la época del año: temporales con mucha lluvia y nieve de enero a marzo, y un verano extremadamente seco y cálido.

En el conjunto del año, ha llovido un 7 % menos de lo habitual con una precipitación media de 540 mm, pero con grandes diferencias: entre enero y marzo las precipitaciones se dispararon un 63 %, mientras que en verano cayeron un 60 % respecto a la media de los últimos 20 años.

Mucha lluvia en invierno y muy poca en verano

Los meses de enero y febrero marcaron un bimestre histórico de carácter extremadamente húmedo en casi toda la cuenca del Ebro. En cambio, abril tuvo un carácter seco en cuanto a lluvias con un drástico repunte de las temperaturas, registrando condiciones extremadamente cálidas.

Además, el inicio del verano estuvo marcado por un calor severo; tanto junio como julio resultaron extremadamente cálidos y críticamente secos, llegando a registrar en ambos meses las precipitaciones más bajas de toda la serie histórica. El trimestre estival cerró con un mes de agosto extremadamente cálido. Las lluvias continuaron ausentes en buena parte de la cuenca los meses de agosto y septiembre.

Balance positivo de nieve y reservas de agua embalsada

El balance general de la temporada de nieve ha sido notablemente positivo como consecuencia de las abundantes nevadas registradas durante el invierno. En febrero se alcanzó un máximo histórico con 2.000 hm3. Aunque el deshielo fue excepcionalmente intenso y se adelantó un mes a lo que sería un año medio debido a las altas temperaturas y la escasez de nevadas durante los meses de la primavera.

Las reservas de agua embalsada alcanzaron su máximo a principios de junio con un 88,5%, una cifra por encima del promedio de los últimos cinco años. Este septiembre, la reserva de agua embalsada es del 46 %, un volumen inferior al de hace un año por estas mismas fechas. Respecto al cauce de ríos, ha sido menor que la media registrada en los últimos años, aunque con variaciones según la zona´, excepto el Matarraña y el Jalón en Grisén.

Previsión para el próximo año hidrológico

La Confederación afirma que comienzan un nuevo año hidrológico, el 2026-2027: "Con el deseo de que nos alcancen las lluvias de otoño y que comience a llenar los acuíferos, embalses y suelos, y nos permita tener una campaña abundante en recursos".

La institución afirma que sigue siendo necesario trabajar en la  mejora de la eficiencia en el uso del agua, en la preparación a través de la planificación y en planes de contingencia para los eventos extremos.

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