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El 35 % del territorio de la cuenca del Ebro se encuentra en sequía prolongada

Las zonas afectadas son Tirón y Najerilla, Jalón, Guadalope, Ésera-Noguera Ribagorzana y Aragón-Arbas, mientras que la del Gállego-Cinca se encuentra "muy cerca" de entrar en esa situación

Toda la Comunidad acusa la falta de lluvias y, aunque las reservas de nieve han servido de colchón, a estas alturas del verano hay varias zonas en prealerta
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Toda la Comunidad acusa la falta de lluvias y, aunque las reservas de nieve han servido de colchón, a estas alturas del verano hay varias zonas en prealerta.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) mantiene cinco unidades territoriales de sequía (UTS) en situación de sequía prolongada a 31 de julio, lo que representa el 35 % del territorio de la demarcación, según se recoge en el informe mensual del Plan Especial de Sequía correspondiente al mes de julio.

Las zonas afectadas son Tirón y Najerilla, Jalón, Guadalope, Ésera-Noguera Ribagorzana y Aragón-Arbas, mientras que la del Gállego-Cinca se encuentra "muy cerca" de entrar en esa situación. El organismo atribuye esta evolución a la escasez de precipitaciones y a las elevadas temperaturas, que están reduciendo progresivamente los caudales naturales.

El jefe de Estudios Económicos de la Oficina de Planificación de la CHE, Rogelio Galván, ha definido la situación actual como "paradójica", ya que, pese a que el invierno fue muy abundante en nieve y los embalses se llenaron durante la primavera, el verano, "muy seco" y con "muy altas temperaturas", ha obligado a que algunos núcleos del Pirineo hayan comenzado a aplicar medidas para contener el consumo de agua.

La CHE ha presentado este viernes el informe mensual del Plan Especial de Sequía correspondiente al mes de julio
La CHE ha presentado este viernes el informe mensual del Plan Especial de Sequía correspondiente al mes de julio.Aragón TV

Embalses llenos, pero con un descenso más rápido

No obstante, Galván ha resaltado que el buen nivel alcanzado por los embalses en mayo está permitiendo afrontar "este verano singularmente extremo".

"Lo bueno que tenemos es que los embalses realmente se llenaron en mayo. Estaban en una situación muy buena, en una posición excelente para enfrentarnos al verano", ha subrayado Galván, quien ha recordado que la función de estas infraestructuras es almacenar agua durante los periodos húmedos para liberarla posteriormente en verano y atender las distintas demandas.

Sin embargo, ha advertido de que las reservas están descendiendo "a un ritmo más acelerado que en otras ocasiones" y ha citado el sistema Gállego-Cinca -integrado por los embalses de La Sotonera, Mediano, El Grado, Lanuza y Búbal- donde el descenso registrado durante julio ha sido superior al habitual.

Esta evolución se refleja tanto en los índices de sequía como en los de escasez que elabora mensualmente la CHE.

Prealerta en seis sistemas

Aunque no existe ninguna unidad territorial en situación de alerta o emergencia por escasez, seis permanecen ya en prealerta y dos de ellas, Gállego-Cinca y Aragón-Arbas, se sitúan prácticamente en el umbral de la alerta.

Galván ha explicado que estos indicadores miden la capacidad para atender las demandas de agua, especialmente el abastecimiento urbano y el regadío, que representa aproximadamente el 90 % del consumo de la cuenca.

Pese a ello, ha insistido en que "la situación no es mala", sino "relativamente buena", gracias al agua almacenada en primavera. "Es como nuestra caja de caudales que nos permite hacer frente a estas situaciones", ha ejemplificado.

Por ello, ha considerado que el escenario actual es más favorable que el registrado durante las sequías de 2023 y 2024, cuando existían numerosas zonas en alerta e incluso en emergencia, por lo que ha pedido afrontar la situación "con cierta tranquilidad", aunque manteniendo la vigilancia y conteniendo el consumo.

El escenario actual es más favorable que el registrado durante las sequías de 2023 y 2024, cuando existían numerosas zonas en alerta e incluso en emergencia
El escenario actual es más favorable que el registrado durante las sequías de 2023 y 2024, cuando existían numerosas zonas en alerta e incluso en emergenciaAragón TV

Abastecimiento garantizado y vigilancia

Según el informe, la falta de lluvias, unida al adelanto del deshielo y a las altas temperaturas, ya está afectando a algunos abastecimientos del Pirineo y de la cabecera del Ebro y, aunque la campaña de riego continúa desarrollándose con normalidad gracias a las elevadas reservas con las que comenzó, la CHE no descarta dificultades al final de la campaña en algunas zonas si persisten las actuales condiciones meteorológicas.

Galván ha asegurado que los grandes sistemas abastecidos desde embalses, como el de Huesca, tienen garantizado el suministro, mientras que los municipios que dependen de manantiales o recursos locales son los que pueden empezar a sufrir problemas por el deshielo temprano y la ausencia de precipitaciones.

También ha reconocido que el descenso de las reservas en la zona pirenaica está siendo el más rápido desde 1970, aunque ha matizado que la comparación debe interpretarse con cautela porque en esa época la superficie de regadío era muy inferior.

Aun así, ha apuntado que los datos reflejan el efecto "considerable" de las altas temperaturas, que incrementan tanto la evaporación como las necesidades de agua de los cultivos y aceleran el descenso de las reservas.

Previsiones

Respecto a la evolución meteorológica, el informe recoge que la Agencia Estatal de Meteorología prevé para agosto, septiembre y octubre una probabilidad del 40 % al 50 % de registrar precipitaciones superiores a la media y de entre el 60 % y el 70 % de que las temperaturas continúen por encima de lo normal.

Galván ha señalado que estas previsiones son algo más favorables que las existentes al inicio del verano y que podrían traducirse en unas condiciones "algo más húmedas", aunque ha pedido interpretarlas "con cautela".

También ha querido trasladar "un mensaje de tranquilidad", al considerar que las reservas actuales permiten garantizar tanto el abastecimiento urbano como la campaña de riego incluso si las altas temperaturas se prolongan durante los próximos meses.

Sin embargo, ha advertido de que el cambio climático incrementará previsiblemente la presión sobre los recursos hídricos al combinar temperaturas más elevadas con una reducción de las precipitaciones.

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