Acusación particular y Fiscalía mantienen sus peticiones por el crimen de la calle Lastanosa
La defensa solicita la absolución del acusado e insiste en que intentó huir del conflicto, pero la víctima le atacó. En su turno de última palabra, el detenido no ha querido hablar

El juicio por el crimen de la calle Lastanosa, celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, ha quedado este jueves visto para que el jurado delibere su veredicto. La Fiscalía mantiene su petición de 20 años de prisión por asesinato con ensañamiento, mientras que la acusación particular eleva la pena a 25 años, ya que asegura que el presunto autor actuó, además, con alevosía. Por su parte, la defensa pide su absolución e insiste en que intentó huir del conflicto, pero la víctima le atacó. En su turno de última palabra, el detenido no ha querido hablar. El lunes, el jurado popular comenzará a deliberar sobre su culpabilidad.
Durante su declaración, los policías que intervinieron en el primer momento en la escena del crimen pusieron en duda la versión del acusado, quien afirmó haber actuado en defensa propia, y aseguraron que no detectaron en él heridas graves. Según la versión del presunto asesino, fue el fallecido quien le agredió. "Me dio dos cuchilladas en la sien y me dijo que me iba a sacar los sesos(se abre en una nueva ventana)", afirmó durante la primera sesión del juicio.
La muerte se produjo el 3 de marzo de 2024(se abre en una nueva ventana). Acusado y víctima se conocían desde hacía años, y la agresión tuvo lugar en el domicilio de este último. El detenido acudió para pedirle que dejara de molestar a su hija y a su expareja, quienes también declararon este martes y aseguraron que la víctima intentaba ponerse en contacto con ellas de manera insistente, algo que no avalan los informes. "Cada vez que esta persona entraba en nuestra vida siempre había conflictos", aseguró la hija del acusado.
Tanto ella como su madre remarcaron que el detenido tiene un carácter calmado y pacífico. "Mi padre no ha tenido nunca ningún conflicto. Cuando ha visto un problema se ha girado y lo ha evitado", apuntó su descendiente, quien acudió al domicilio de la víctima el día de los hechos atendiendo a la llamada de su padre, cuya desaparición habían denunciado tras constatar que había pasado la noche fuera de casa.
La hija contó que, al personarse en la vivienda, encontró, junto al cadáver de la víctima, a su progenitor "malherido y casi muerto" y que este le pidió que le diera su medicación y que llamara a la Policía, por lo que fue ella quien alertó a los agentes. También señaló que, al buscar los fármacos que le había solicitado su padre, halló una gran cantidad de droga en una lata.
Según el relato del fiscal, víctima y acusado discutieron, y el supuesto asesino sacó una navaja y le asestó 110 puñaladas, 80 de ellas en la cabeza. Tras matarlo, permaneció en el domicilio. En el registro, la Policía Nacional encontró el arma en el salón, además de más de 300.000 euros en billetes, joyas y cocaína.
