
El municipio zaragozano de Vera de Moncayo, a los pies de la sierra, se convierte este fin de semana en la capital de la trufa negra con su feria VeraTruf. La cita, abierta a todos los públicos, busca fomentar la incorporación en las casas de esta joya gastronómica, y desterrar la idea de que es muy cara.
Con la presencia de una treintena de expositores, se convierte en una cita imprescindible para profesionales y amantes de la trufa de la Comunidad, pero también de las vecinas comunidades de Navarra, La Rioja, Castilla León y el País Vasco.
Productores de trufa de la zona y de otros lugares, viveristas, empresas relacionadas con la truficultura, elaboradores de productos trufados y agroalimentación, entre otros, mantendrán sus estands abiertos hasta este domingo.
La trufa sigue en expansión, aunque 2025 no ha sido del todo bueno para el sector, según recalca Jesús López, presidente de Truficultores Asociados de las Comarcas de Zaragoza (Truzarfa): "Está siendo un año históricamente muy bueno en cuanto a kilos en la trufa, en las plantaciones, pero horroroso en los precios".
Casi 63.000 kilos de trufa se recogieron el año pasado en las 11.000 hectáreas cultivadas en Aragón, (se abre en una nueva ventana)y la mayor parte se exportó a Europa.
"Es un sector que está en crecimiento. Se van incrementando las hectáreas, se van incrementando los kilos de trufa... Hay que seguir incrementando el valor, incentivando el consumo"., subraya el consejero de Agricultura, Javier Rincón.
Cada vez más profesionales viven de la trufa en la Comunidad, sobre todo en Teruel.(se abre en una nueva ventana)
"Una de las partes fundamentales de la truficultura es tener una buena planta, poner una buena planta, que esté bien microrrizada, para que luego produzca trufas", matiza Pablo Igual, copropietario de Viveros Trufater.
Por su pate, Alba Herranz, educadora canina y adiestradora de perros truferos apunta: "El sector del perro trufero ahora mismo está en auge, también porque hay mucha plantación joven, se ha plantado mucho".