
Ocho ganaderos trashumantes de la Sierra de Albarracín y el Maestrazgo están retenidos en las dehesas de Ciudad Real y Toledo. Los casos que se han declarado de viruela ovina y caprina en algunas zonas de Castilla-La Mancha han obligado al Gobierno regional a limitar la movilidad del ganado. Una de las afectadas es Paula Belenchón, que junto a otros siete compañeros suman 10.000 ovejas, que, de momento, no podrán volver a sus pastos en la sierra turolense.
"Económicamente, nos afecta porque no podemos vender corderos, tenemos que alimentarlos con pienso y a este ritmo tendremos que pagar también el agua", ha contado la ganadera en el programa Buenos Días de Aragón TV.
Entre sus animales no hay ninguno enfermo, pero los veterinarios de la región han denegado las peticiones de los aragoneses para poder volver a casa. "Pedimos que hagan una excepción. No tenemos ovejas afectadas, tampoco ninguna explotación cerca con cabezas enfermas, pero no nos dejan mover de allí", ha lamentado.
La restricción afecta al ganado trashumante, acostumbrado a buscar la primavera, pero que este año, si no cambia la situación, deberán pasar el verano en Castilla-La Mancha, en lugar de en la sierra, con pasto fresco y temperaturas suaves.
