La panadería de Burbáguena cierra sus puertas después de casi un siglo y tres generaciones
Es el último día de este negocio que abastece a 14 municipios tuolenses. Sus propietarios, Jesús y Consuelo, ponen fin a su vida laboral y con ellos se despide este establecimiento. Los vecinos han acudido para agradecer su trabajo durante décadas

En Burbáguena, Teruel, este sábado ha cerrado sus puertas un negocio casi centenario. Ha sido el último día de la panadería que abastece, además de este, a 13 municipios. Un negocio por el que han pasado tres generaciones. Esta madrugada, en el horno se han cocinado 1.000 barras de pan. Son las últimas que han preparado Jesús y Consuelo en la panadería Peribáñez de esta localidad.
Ha sido su último día antes de jubilarse. De esta manera, ponen fin a su vida laboral y a una tradición de panaderos casi centenaria, desde que los abuelos de Jesús Peribáñez comenzaran con el negocio: "Compraron la panadería por mil pesetas".
No solo han vendido pan en Burbáguena, sino que también lo han llevado a otras 13 localidades. Muchos de sus clientes han querido compartir con ellos esta jornada, agradeciéndoles los años que han mantenido sus puertas abiertas.
El intento por mantener el negocio abierto no ha fructificado
En julio de este año, el Gobierno de Aragón puso en marcha un nuevo programa para garantizar la supervivencia del comercio local y el relevo generacional. Lanzaron una plataforma para conectar a autónomos cercanos a la edad de jubilación con jóvenes emprendedores interesados en continuar con el negocio. Uno de los negocios amanazado por el cierre era precisamente, la panadería de Burbáguena, por lo que se ha tratado de encontrar relevo, pero no ha sido posible.
Dotado con un presupuesto inicial de 150.000 euros, nació con el objetivo de llegar a los 731 municipios aragoneses.
