
La empresa Gilva, especializada en prefabricados de hormigón y afincada en Calanda, ha participado en la reconstrucción de La Palma tras la erupción del volcán(se abre en una nueva ventana) en 2021. La industria turolense ha suministrado cuatro kilómetros de canalizaciones a la isla para volverla a conectar de norte a sur. El encargo supuso triplicar su producción durante varios meses.
Los moldes para esas canalizaciones se han hecho a medida y son resistentes a 300 grados, los mismos a los que sigue la colada del volcán. "Si quieres crecer, tienes que ir donde haya trabajo, te da igual España, Francia que Italia, donde te llaman tienes que ir", señala Alberto Gallego, responsable de Logística de la empresa, que está presente en cinco países.
Las piezas que crean permiten construir colegios, naves industriales o centros de telecomunicaciones. Esta empresa aragonesa produce 77.000 toneladas de hormigón anuales, el doble que hace cuatro años. "De una producción que estás doblando a triplicarla, necesitas un tercio más de personal, encontrar un tercio más de personal en una población como Calanda es costoso. Ese es el reto principal, que recursos humanos pueda conseguir gente, sobre todo especializada", apunta el CEO de Gilva, Jaime Valimañas.
Ese reto compite en dificultad con el de enviar las piezas de la canalización desde Calanda hasta La Palma.
