Tristeza, apatía, irritabilidad... ¿Cómo nos afecta la falta de sol en invierno?
Diciembre es el mes del año con menos horas de luz en Europa, un fenómeno que nos afecta al ánimo, al sueño y a la salud mental

Diciembre está a la vuelta de la esquina, es el mes de fin de año, de Navidad y, para muchos, tiempo de unas vacaciones. Pero también es el mes con menos horas de luz del año. Dependiendo de la zona del planeta, la exposición solar es de más o menos horas. En España, el día más corto del año -el 21 de diciembre- tendrá 9 horas y 20 minutos de sol. El atardecer será a las 17:50 de la tarde.
Aunque hay otros puntos donde la situación es más extrema. Por ejemplo, en los países nórdicos tienen días con apenas seis horas de luz, y también hay lugares, como Alaska, donde no ven el sol en muchos días. La pequeña localidad alaskeña de Barrow ha dejado ya de tener sol y no volverán a verlo hasta el 22 enero. Vivirán más de 60 días de oscuridad.
Como muchos ya habrán notado, esta falta de luz solar afecta al ánimo, al sueño y a la salud. "Nos pone un poquito más tristes, más de bajón a todos y sí que se nota que la gente no sale, no socializamos, los comercios están más vacíos", "me voy a dormir mucho antes que en verano; a las 21:30 o así, digo 'ya me iría a la cama'", son algunos de los efectos más habituales que han detallado varios ciudadanos a los micrófonos de Aragón TV.
Todo tiene explicación científica. La doctora Guadalupe Blay explica que la luz solar produce serotonina, "un neurotransmisor que nos ayuda a estar mas activos y animados", por lo que su falta o déficit produce más estados de apatía e irritabilidad. En personas mas susceptibles puede incluso darse "más lentitud mental, de falta de reflejos, de sensaciones de tristeza...", explica.
Y también están las alteraciones en el sueño. El ritmo circadiano puede verse afectado ya que, "al no haber luz, hay una especie de tristeza mental que nos hace tener más ganas de ir a dormir y nos acostamos antes", cuenta Blay. Como consecuencia, la hora de despertarse también tiende a adelantarse, y si "la gente vuelve a despertarse a horas que no hay luz todavía, se siente peor, el ánimo no remonta muy bien".
A partir del 21 de diciembre comenzará la cuenta atrás para los días más largos pero, hasta entonces, algunas recomendaciones para
reducir el impacto o los efectos de esta situación son: poner luces cálidas en casa, tener rutinas, hacer ejercicio y, sobre todo, salir todos los días a la calle y exponerse a la luz natural aunque sean 20 minutos al día, independientemente de si es un día soleado o nublado, ya que la iluminación natural ayuda de por sí.
