La venta ambulante: llegar allá donde otros no llegan debido a la despoblación
Unas 40.000 personas en España viven de negocios ambulantes, que destacan el servicio que prestan a una población dispersa y envejecida

Desde los clásicos mercadillos hasta el sector servicios y del entretenimiento, 40.000 personas en España se dedican al negocio ambulante. Acuden allá donde nadie más llega. El programa 'Objetivo' de Aragón TV (13:25 Aragón TV) se ha subido a las furgonetas de estos vendedores itinerantes.
Se les puede calificar de itinerantes, nómadas, portátiles o ambulantes porque no tienen un punto fijo, pero su labor permite vertebrar el territorio, y llegar donde no llegan otros. Desde el pan hasta una 'escape room' o el servicio de peluquería, pasando por el clásico mercadillo, recorren los pueblos de la comunidad.
Tres días a la semana Beatriz sale a la puerta de casa de Huerta de Vero (Huesca) puntual a su cita de las 12:10. A esa hora llega el panadero que, desde su base en Novales recorre los pueblos de la zona. Yon C. Juez es el dueño de la panadería Lorién, que sirve a Huerta de Vero y a otro medio centenar de localidades. "Empezamos una ruta que eran nueve pueblos. No sé en qué momento estos seis años llegamos a la locura de 55 que tenemos ahora", señala Yon. Su panadería realiza "la ruta de mayor reparto de toda España, superando a un panadero de Ávila que llevaba 52". Explica que los mismo ayuntamientos les llaman para que acudan, ante la ausencia de panaderos en sus pueblos.
Mientras, Ruth Blasco recorre con su caravana recorre diez pueblos de Zaragoza y las Cuencas Mineras para ofrecer su servicio de peluquería con la franquicia Hair Truck. Se muestra satisfecha de poder ofrecer un servicio en pueblos pequeños con todo lo que ello supone, no solo para las personas a las que atiende: "A esa gente mayor les has dado la vida, porque no tienen que pedir favores a nadie". Y a pesar de atender a pueblos muy pequeños, asegura que no llega a todo: "Hay pueblos muy pequeñitos que me dicen que están muy poca gente y en invierno me dan unas palizas que digo: En verano voy a tener que venir dos o tres días, porque con un día no voy a dar abasto".
Y entre los clásicos, el mercadillo de siempre. Supone madrugones, horas de carretera y sujetos a la voluntad del tiempo, pero resistentes a la competencia 'online'.Hamza Salhi es vendedor ambulante y Quinto es uno de sus destinos. Al igual que Ruth con su peluquería, destaca que "es un trabajo maravilloso" para los mayores. "Les estamos haciendo un favor, tanto a ellos como a nosotros, que nos están dando una oportunidad de poder trabajar también. Y, claro, traerles la tienda hasta casa. ¿A quién no le gusta, no?", asegura Hamza.
