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Huesca

El traje de Ansó, una tradición de siglos que vuelve a llenar de color el Pirineo

El último domingo de agosto, esta localidad oscense abre los baúles con las prendas de sus antepasados para recuperar el modo de vestir y vivir tradicional

Día del Traje de Ansó
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Día del Traje de Ansó

El traje de Ansó (Huesca) es una de las vestimentas tradicionales más espectaculares de Europa. Además de ser un fiel reflejo del pasado, los expertos hablan de reminiscencias medievales y cada prenda tiene su propia historia y simbología. El último domingo de agosto, esta localidad pirenaica abre los baúles con las prendas de sus antepasados para recuperar el modo de vestir y vivir tradicional. 

Se trata de la exaltación del traje ansotano. Una ocasión especial en la que la villa de Ansó luce con orgullo sus trajes, con siglos de historia, y cuyo legado pasa de generación en generación. "Es la tradición de mi familia de siempre, llevo el pañuelo de mi casa y al final me llena de honor y gloria, es un orgullo", destaca una ansotana. Otra familia se presentaba al completo: "Nosotros vamos de novios, y los peques de faxadero y saigüelo colorado".

Precisamente, los trajes de novios de iglesia son de los conjuntos más llamativos. La guarina es el traje más elegante para grandes celebraciones, y el de novia puede llegar a pesar 40 kilos. Aunque durante la exaltación se han podido ver también trajes adaptados al trabajo, como la basquiña verde que se ponían las mujeres para ir a trabajar, además de los manguitos, el tocado bajo el pañuelo, la enagua y las abarcas, zapatillas más resistentes.  

Prendas que son un símbolo de la cultura pirenaica y que también lucen los más pequeños, como el traje de periquillo o el de cristianar, "que es el de bautismo y lleva tres gorretes", explica una vecina.  

A esta fiesta llegan visitantes de dentro y fuera de España. "Es increíble, es realmente auténtico", expresaba una visitante extranjera. "Hemos visto todos los trajes, nos han explicado toda la historia y la verdad que es un lujo estar aquí", opinaba otra, española.

La exaltación del traje ansotano puede seguir realizándose porque existe mucha documentación y prendas testigo que permiten saber con exactitud cómo eran estos trajes. Y es que, tras la Guerra Civil, alrededor de la mitad de la población todavía lo utilizaba.  

La indumentaria femenina estaba marcada por la religiosidad, y cuenta con algunos adornos visibles, como vírgenes del Pilar o escapularios, en sus trajes de cofradía o de novia. En el hombre, la prenda más llamativa es el “lastico”, una chaqueta de paño de lana blanca con adornos en puños, coderas y solapas. 

El traje ansotano, además, ha sido retratado en el mundo del arte. En 1910, Joaquín Sorolla recibió el encargo de retratar España a través de sus costumbres. Para representar Aragón, el pintor eligió la jota, Ansó, y sus trajes. Los bocetos preparatorios de esta pieza se conservan en su museo de Madrid. 

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