
La procesión de los Romanos es una de las citas más tradicionales y con más arraigo entre los oscenses en Viernes Santo. Se nota su importancia en la gran afluencia de vecinos y visitantes que se dan a cita a lo largo del recorrido del desfile.
La procesión recorre el Casco Antiguo de la ciudad y el Centro, hasta llegar a la plaza de Santo Domingo, donde dentro de la iglesia se unirán a la Adoración al Cristo Yacente y realizarán su custodia.
Abre la marcha un cabo y cuatro soldados romanos a caballo, portadores de enseña y lanzas, representando así a los batidores romanos. Una tradición muy arraigada que se va transmitiendo entre familias.
