La incertidumbre de los 440 desalojados por el incendio de Las Peñas de Riglos: "Estamos bien, pero hemos dejado nuestras casas allí"
Los vecinos de ocho municipios están alojados en casas de familiares y amigos y en el pabellón Monte Oroel de Jaca

El incendio de Las Peñas de Riglos mantiene fuera de sus casas a 440 vecinos de ocho localidades. Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero, Arbués, Bailo, Larués y Alastuey han sido evacuadas ante el avance de las llamas y, mientras continúa el trabajo de los equipos de extinción, sus habitantes afrontan ahora otra espera: saber cuándo podrán regresar a sus casas.
Los primeros desalojos se produjeron el lunes en Villalangua, Salinas de Jaca, Ena y Centenero. Muchos vecinos, como Verónica, han encontrado alojamiento en casas de familiares y amigos. Verónica es francesa, pero desde hace varios años pasa los veranos en Salinas de Jaca, se ha instalado con unos amigos en Jaca. Asegura que no tiene miedo, pero sí angustia porque desconoce cuándo podrá regresar a su casa. Una situación similar vive Montse, también vecina de Salinas, que ha pasado la noche en casa de una amiga. Está a salvo y acompañada, aunque reconoce que resulta difícil dejar atrás la casa y todas sus pertenencias sin saber cuándo podrá recuperarlas.
Otros vecinos han pasado la noche en el polideportivo Monte Oroel de Jaca. "Hemos dormido aquí, nos han puesto unas camas como las de los militares y, bueno, bien", explica uno de ellos.
Coinciden en que están bien atendidos, pero preocupados por lo que han dejado atrás: "No recogí prácticamente nada, solo mis pastillas", relata una mujer. Otra reconoce que la atención está siendo buena, aunque la incertidumbre pesa: "Hemos dejado nuestras casas allí".
Cruz Roja mantiene un dispositivo para atender y acompañar a los afectados, también desde el punto de vista emocional. María Eugenia Trujillo, responsable autonómica del equipo de emergencias de la organización, explica que permanecieron hasta las dos de la madrugada tratando de "sostener esa incertidumbre"
El pabellón dispone de 70 camas y ningún menor ha tenido que dormir en estas instalaciones. La teniente de alcalde de Jaca, Lucía Guillén, explica que se han buscado soluciones adaptadas a las necesidades de algunos desalojados. Dos mujeres han sido trasladadas a la residencia de Jaca para que pudieran estar más cómodas, mientras que una familia con una niña con necesidades especiales ha pasado la noche en el albergue de Escolapios para disponer de un entorno más tranquilo.
Mientras tanto, las administraciones buscan nuevas alternativas de alojamiento. La Escuela de Montaña ha ofrecido 150 literas y está previsto trasladar allí a los desalojados para evitar mantener dos puntos de atención diferentes. También se han ofrecido a colaborar la Universidad de Zaragoza y los municipios de Sabiñánigo y Ayerbe.
