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España

Ni pizza italiana ni filete ruso: los grandes bulos sobre el origen de los platos

Almudena Villegas, catedrática de la Real Academia de la Gastronomía, pone el binomio tiempo y entorno en el centro del debate sobre el origen de los productos

La comida no siempre tiene su origen donde dice su denominación popular. / Aragón TV
La comida no siempre tiene su origen donde dice su denominación popular. / Aragón TV

Tortillas que no son de Francia, ensaladillas que poco o nada tienen que ver con Rusia o hamburguesas que ni de casualidad son originariamente de una ciudad al norte de Alemania. Son tres ejemplos de comida que está estrechamente ligada en el imaginario colectivo español a un lugar de la geografía. Pero, ¿y si resulta que nada de esto es verdad, que hemos vivido engañados por pensar que los filetes de carne picada empanados llegan de Rusia o que en Cuba se elabora un arroz con tomate y huevo por el que cualquier niño suspira a la hora de comer? 

"Hay una parte de márquetin detrás de todo esto, porque inventar leyendas sobre la alimentación es muy sencillo". Quien lo dice es Almudena Villegas, profesora universitaria y miembro de la Real Academia de la Gastronomía desde el 2009. Según esta experta, la realidad es mucho más lógica, y poner apellido a los productos carece de sentido y sobre todo de "rigor histórico".

Porque el origen de todo alimento hay que buscarlo en la línea que marcan el tiempo y el territorio. "Lo normal es que en América, los alimentos hechos con maíz tengan allí su origen, como ocurre con el arroz en Asia", advierte. No en vano son los lugares originales de ambos cereales y, por tanto, es lícito pensar que a lo largo de la historia sus civilizaciones los han tenido como "base de su alimentación".

En el Mediterráneo ocurre lo mismo. Fechar en Roma el nacimiento de la pizza puede no ser del todo preciso, puesto que el trigo ha sido una constante culinaria en todas las civilizaciones que habitaron en torno al 'Mare Nostrum' mucho antes de los romanos. "Se sabe que del mundo homérico, en la antigua Grecia, el pan ya servía de base para otros productos", señala Villegas, quien recuerda que este compuesto del trigo era el "plato" sobre el que colocar el resto de alimentos. "La expresión 'se comieron hasta los platos' -incide- viene de esa época precisamente porque ese pan que se reblandecía al contacto de purés y salsas hacía las veces de fuente". Y quizá esta masa panosa fuese el principio de la pizza actual, que, al final, no deja de ser una cama de ingredientes sobre una base fermentada de trigo.

Mucho bulo gastronómico

Alguno de estos bulos no es demostrable, pero entre lo que sí, está la mayonesa, que "no viene de Mahón". Las primeras referencias de una salsa equivalente aparecen en el mundo "romano tardío". "De nuevo se da ese binomio espacio y tiempo del Mediterráneo, en donde el sector avícola es amplio y sobra el aceite", recuerda esta profesora universitaria de Historia. Sí concuerda que podría haberse "perdido la receta" y que "los franceses la hubiesen redescubierto" muchos siglos después.  

Pero no solo España es experta en poner gentilicios a los alimentos. "En Inglaterra, cualquier comida que incluya chorizo es a la española", certifica Villegas, porque para ellos "este embutido va ligado estrechamente a nuestro territorio". Un ejemplo que sirve para ver que el modelo es exportable. 

Al final, es imprescindible ser "honestos y aplicar una investigación bien argumentada" para dar con el origen de un plato. Para esta académica de número, "el territorio es la base de todo alimento al que se le añade la cultura de las personas". Así que desconfíe si le dicen, por ejemplo, que el salmón marinado tiene su origen en un pueblo de La Mancha. 

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