El endeudamiento de los hogares cae a mínimos históricos y su riqueza financiera roza el 162 % del PIB
La deuda consolidada en los hogares se sitúa en el 41,9 %, y en términos del PIB, en el 61,9 %, cifras que se sitúan en mínimos desde 1999 y 2001. También se han incrementado sus activos financieros, es decir, todas las formas en las que una familia guarda o invierte su dinero

La deuda consolidada de los hogares se situó en el segundo trimestre de 2026 en el 41,9 %, volviendo a situarse en mínimos desde 1999. La riqueza financiera rozó el 162 % del PIB en este mismo periodo, frente al 150 % del promedio desde 2022. Los activos financieros de un hogar son, básicamente, todas las formas en las que una familia guarda su dinero para que no pierda valor o para que le dé ganancias en el futuro.
La riqueza financiera de las familias españolas, la diferencia entre ahorros y deudas, aumentó un 12,2 % en el segundo trimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2025, a pesar de la inflación, con lo que pulverizó un nuevo récord y llegó a 2,81 billones. El avance de la riqueza se explica principalmente por las revalorizaciones de los activos, especialmente las participaciones en el capital y fondos de inversión.
Los activos financieros de los hogares alcanzaron el 209,7 % del PIB, tras aumentar en 345.000 millones de euros en un año. Una vez descontadas las deudas, la riqueza financiera neta alcanzó los 2,813 billones de euros, equivalente al 161,8 % del PIB.
Las familias incrementaron sus operaciones de adquisición de activos financieros. En el acumulado de cuatro trimestres, alcanzaron los 102.000 millones de euros, equivalentes al 5,9 % del PIB, por encima del promedio del 3,8 % registrado desde 2022. El aumento de la inversión se concentró principalmente en fondos de inversión, efectivo y depósitos, seguros y fondos de pensiones.
En el lado de los pasivos, todas las deudas y operaciones pendientes, como hipotecas, préstamos o créditos, las operaciones financieras de los hogares también crecieron. Alcanzaron el equivalente al 3 % del PIB, frente al 0,8 % de media desde 2022, debido tanto al aumento de los préstamos como del resto de pasivos.
En conjunto, los hogares mantuvieron una posición de financiación neta positiva del 2,9 % del PIB, aunque ligeramente inferior a la media de los últimos trimestres.
Las empresas, también en mínimos de endeudamiento
La misma tendencia se observa en las empresas. Su deuda consolidada aumentó en términos absolutos hasta los 1,077 billones de euros, frente a los 1,055 billones de un año antes, pero descendió en relación con el tamaño de la economía hasta el 61,9% del PIB. Es, además, el nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2001.
Las empresas también aumentaron la adquisición de activos financieros, hasta alcanzar operaciones equivalentes al 5,5% del PIB, frente al 4,5% de media desde 2022. La inversión se concentró especialmente en acciones no cotizadas y otras participaciones, además de registrar un aumento del efectivo y los depósitos.
En cuanto a sus pasivos, las operaciones financieras acumuladas representaron el 4,5% del PIB, por encima del 2,9% de media desde 2022.
