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Economía

Los vinos aragoneses que exportan a EE.UU., más preocupados por la incertidumbre que por los aranceles

Productores e importadores deben trabajar en fórmulas que contengan el precio final de los productos tras la subida provocada por los aranceles de Trump

Los productores de vino temen a la incertidumbre más que a la subida de precios. / Aragón TV
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Un vino que se vendía por 20 euros hace 24 horas en Nueva York y que salía de Aragón cuesta este miércoles, en el mismo establecimiento, 25 euros. Un incremento en el precio que, de momento, repercute directamente en el bolsillo del consumidor final. Pero a bodegueros e intermediarios, más que el precio final, lo que les preocupa es la incertidumbre en el mercado que se ha generado en torno a los aranceles

David Bernad importa caldos, entre otros destinos, a Estados Unidos. Reconoce que si la situación no fluctúa constantemente y se queda instalada en ese 20 % que afecta a Europa, encontrarán la manera de "mitigar el coste final" en un ejercicio de trabajo conjunto con bodegas y comercios vendedores. Ellos deberían asumir la mitad de ese sobrecoste arancelario para que el "impacto en el consumidor sea mínimo". De todas formas, entiende este experto, "una persona que en Nueva York tenga que pagar 16 euros por un vino español, en vez de los 14 actuales," no le va a suponer "el fin del mundo".

Para Bernad, no obstante, a pesar de la mala imagen de ahora, las perspectivas de negocio siguen siendo buenas. "Lo que mejor se venden son las garnachas de la provincia de Zaragoza, que han sido capaces de hacerse un hueco en el mercado estadounidense", concluye este comerciante.

Preocupación para los vinos en origen

El 98 % del vino que producen las Bodegas Langa de Calatayud se exporta y, de ese total, el 8 % va directamente a Estados Unidos. Su director técnico, César Langa, augura una caída de las ventas, aunque su mayor preocupación es el "periodo de incertidumbre" que se puede vivir los próximos meses. "Los distribuidores e importadoras están a la expectativa para ver qué pasa con las negociaciones, si los aranceles se van a quedar en el 20 % o van a volver a subir y bajar", señala este bodeguero. Mientras tanto es cuando se "produce el parón".

Sus vinos llegan a 30 países y tras la última feria de Dusseldorf ya se puso sobre la mesa la idea de diversificar más su mercado. "Vamos a viajar a México y Asia, y creemos que Canadá puede ser un buen destino para el vino", añade Langa, quien dice sentir relativa "tranquilidad" porque Trump ya tomó un rumbo parecido en el 2018 y aprendieron "cómo actuar".

Preocupación en Saica

Fuera del sector del vino, empresas como Saica, invierten en los Estados Unidos. Actualmente está revisando el proyecto de construcción de una planta de cartón ondulado que tenía en Indiana.  

El director general del grupo Saica, Enrique de Yraolagoiti explica que a la hora de aprobar un proyecto de de inversión como este, de 110 millones de dólares, se analiza la rentabilidad del mismo. "Si ahora han cambiado las condiciones desde del punto de vista de costes de maquinaria, de inflación potencial que pueda haber en Estados Unidos con la nueva situación, tenemos que reevaluar a qué nivel de rentabilidad nos lleva", explica.

En Ohio, Saica tiene ya una planta en funcionamiento. La mitad del papel que consumen llega desde España y ahora buscan soluciones al encarecimiento del producto. 

 

 

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