José Luis Mendívil, catedrático de la Universidad de Zaragoza, sobre el uso de la IA: "No sería raro que en el futuro existan gimnasios mentales"
Los expertos alertan de que delegar todas las funciones en la IA puede derivar en una involución del pensamiento en el ser humano.

En España, el 52 % de los españoles que utiliza internet ha empleado herramientas de inteligencia artificial en el último año. Y ocho de cada 10 realizan un uso básico y de apoyo de chatbots como Chatgpt, Gemini o Copilot. Son algunos de los datos de un estudio de la Asociación de la Publicidad, Marketing y Comunicación Digital. El usuario medio de la IA es una persona de 46 años que cuenta con estudios superiores, pero la realidad es que la penetración que se da en la llamada Generación Z alcanza el 79 % de los nacidos entre 1997 y 2012. Los expertos alertan de que delegar todas las funciones en la IA puede derivar en una involución del pensamiento en el ser humano.
"Hay indicios que vienen a demostrar que existen segmentos de la población que tienden a homogeneizar estilísticamente los textos, porque usan las mismas herramientas de IA para crearlos", alerta José Luis Mendívil, catedrático de Lingüística en la Universidad de Zaragoza. Y esto es, recuerda, porque "los modelos del lenguaje que usan los chatbots tienen el peligro de empobrecer el lenguaje". Básicamente, añade, es porque son herramientas que "están entrenadas con millones de palabras de textos producidos por humanos", que funcionan bien en esos entornos, pero que les cuesta crear parámetros de nuevos modelos desde ellos, lo que lleva al "degradado rápido" del mismo.
"Se ve que estas IAs necesitan el leguaje humano para entrenarse", refleja este experto. Eso lleva a un bucle de ida y vuelta entre persona y máquina. "La relación entre el lenguaje y el pensamiento es directa", observa, algo que le lleva apensar en que si es la maquina la que hace este trabajo de creatividad, el humano terminará por tener "un pensamiento empobrecido".
"Si dejamos de practicar cosas físicas o cognitivas perderemos capacidad para su uso. No sería raro que en el futuro existan gimnasios mentales que entrenen artificialmente aspectos como la lectura", pronostica Mendívil. Su mayor miedo es el uso "torticero" que se hace de la IA en beneficio de las grandes plataformas y en detrimento de la mayoría de la población.
