Los habitantes evacuados o en preaviso respiran más tranquilos, pero admiten que han sido días de angustia e incertidumbre
Pese a la buena evolución del incendio, se mantiene el desalojo de cinco municipios de la comarca zaragozana de las Cinco Villas y la alerta en otros nueve

Los vecinos evacuados o en preaviso por el incendio desatado el pasado miércoles en Orés y que ha afectado a unas 15.000 hectáreas respiran más tranquilos, pero admiten que han sido días de angustia e incertidumbre. Pese a la buena evolución del incendio en las últimas horas, se mantiene el desalojo de cinco municipios de la comarca zaragozana de las Cinco Villas; de Petilla de Aragón, en Navarra; y la alerta en otros nueve.
La alcaldesa de Uncastillo, Teresa Pueyo, uno de los municipios evacuados, espera que este mismo domingo se conozca el momento en el que podrán regresar a sus casas. "Creo que va a ser muy pronto", asegura.
Asimismo, los desplazados pueden momentáneamente visitar este domingo sus casas, puesto que la alcaldesa ha conseguido gestionar un convoy que partirá desde la Llana hasta Uncastillo, con el objetivo de que puedan visitar sus hogares y conocer de primera mano el estado del pueblo. "Abrimos así otra ventana", ha agradecido, esperando, así, que muy pronto puedan dar por cerrado este duro episodio.
Uncastillo es una de las localidades aragonesas que permanecen evacuadas, junto a Orés, Asín, Luesia y Malpica de Arba. Las personas evacuadas han sido reubicadas en cuatro puntos de alojamiento situados en Ejea de los Caballeros, Sádaba, Tauste y Huesca, con la coordinación de Cruz Roja y los servicios sociales.
En Biota, una de las localidades que está en prealerta, saben sus vecinos lo que es tener las llamas cerca: en 2024 se quemaron más de 400 hectáreas y hace una década tuvieron que abandonar el municipio. Cuando este nuevo incendio se volvió amenazante, los vecinos ya se habían organizado.
"La mala suerte que ya habíamos vivido en 2015, cómo se trabajó la noche aquella de la evacuación, pues, eso también ha ayudado, que, ya antes de que llegara el incendio a aquí, el pueblo ya estaba labrado", sostiene el alcalde de Biota, Ezequiel Marco.
La Guardia Civil controla el acceso a la zona, pero se está permitiendo el paso a explotaciones ganaderas para atender a los animales.
