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Aragón

Solo el 14% de los jóvenes aragoneses logra independizarse antes de los 30 años

Los salarios bajos y un alto precio de la vida retrasan cada vez más este momento, que en España se sitúa en los 30,3 años

La edad media de emancipación en España supera por primera vez los 30 años.
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La tasa de los jóvenes que logran emanciparse antes de los 30 años en Aragón se estanca en el 13,9% y es de unos 25.000 jóvenes. Está un par de puntos por debajo de la media española (15,9%) y es menos de la mitad de la media europea (31,9%). La edad para independizarse está en consonancia con la del resto del país, cuya media está en 30,3 años. Es la cifra más alta de los últimos 20 años. 

Algo mejor está la situación en el conjunto de Europa. De media, los jóvenes de los países de la zona euro se independizan a los 26,4 años. Aunque hay otros datos que también nos sitúan a la cola en la lista de jóvenes que pueden independizarse. 

"Por primera vez hemos superado la barrera de los 30 años. Así que podemos decir que la gente joven ya no se independiza o que se independiza cuando tiene más de 30 años", señala Andrea González, presidenta del Consejo de la Juventud de España. 

Hay varias razones que separan a los jóvenes de esa anhelada independencia. El primer lugar, el salario. Según el Consejo de la Juventud de España, el sueldo medio de una persona joven ha subido un 4,6%, pero no se ha incrementado al ritmo al que se han encarecido los alquileres (+4%) ni la compra (+8%). Además, apunta el organismo, una de cada cinco personas menores de 30 años con trabajo se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. 

Un trabajo estable no siempre es suficiente para emanciparse

Tener trabajo estable no significa poder volar del nido. Lo sabe Rubén, que con 31 años y un contrato indefinido, vive con sus padres. Ahorra junto a su pareja para comprar piso: "Nosotros siempre habíamos pensado en hacer todo muy jóvenes, formar una familia y demás pero como se dan las circunstancias, con las crisis que ha habido, la pandemias y los trabajos inestables, todo va retrasándose".  Está buscando, sobre todo, viviendas de obra nueva para poder ahorrar hasta la entrega de llaves. Aun así, asegura Rubén, no se han encontrado un escenario fácil: "Llevamos un año buscando y vemos que es muy difícil porque los precios están muy elevados. Además, con la incertidumbre que hay en el mundo tanto social como económica, da miedo lanzarse a ello, con los intereses como están". 

Las hipotecas están caras y los alquileres también han subido. Por eso, desde el sector inmobiliario proponen que haya incentivos para facilitar la salida de viviendas al mercado. Fernando Baena, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Aragón y Soria (Coapi), señala: "Lo que pueden demandar las personas jóvenes es un apartamento de 400 o 500 euros mensuales".

Sin embargo, esta es una opción que cada vez escasea más, según asegura Baena: "Hay más oferta en 700 y 800 euros". "Los jóvenes buscan vivienda en alquiler porque no han tenido tiempo para ahorrar ese 25-30% que hace falta para comprar un piso y las entidades financieras difícilmente financian más del 80% del precio de la vivienda", añade el presidente de Coapi Aragón y Soria. 

Compartir piso acaba siendo para muchos la única opción viable

Con este escenario, uno de cada tres jóvenes acaba compartiendo piso. El empleo de calidad escasea en este colectivo y los salarios no suben al mismo ritmo que la inflación. Además, muchos de ellos están sobrecualificados y ven cómo en ocasiones el mercado laboral no aprovecha su talento: "A pesar de que sigan mejorando las políticas de empleo y suba el salario mínimo interprofesional, perdemos poder adquisitivo porque todo sube, tenemos que dedicar un 85% del salario para acceder a un alquiler en solitario. Es prácticamente imposible o muy complicado, ya lo vemos, solo un 13,8% en Aragón, pueden independizarse", explica la presidenta del Consejo de la Juventud de España. 

Por eso, los representantes de los jóvenes reclaman medidas estructurales que vayan más allá de las ayudas al alquiler. Entre ellas, la regularización de los precios y la creación de un parque potente de vivienda pública.            

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