María Pilar Astier, la aragonesa que aspira a presidir la Organización Mundial de Médicos de Familia
La doctora del centro de salud Universitas defiende la importancia de la medicina de familia, reclama mejores condiciones para médicos y pacientes y propone reforzar la atención primaria, especialmente en zonas rurales y vulnerables

La Organización Mundial de Médicos de Familia elegirá los próximos 14 y 15 de septiembre a su nuevo presidente. Entre los candidatos se encuentra la aragonesa María Pilar Astier Peña, médica del Centro de Salud Univérsitas en Zaragoza, quien en una entrevista en Buenos Días Aragón de Aragón Radio ha puesto en de manifiesto la importancia de la profesión: “No solo somos 'gatekeepers', la puerta de entrada, sino también 'safekeepers', protectores de la salud de las personas. Hay estudios que demuestran que esta relación continuada mejora la supervivencia, reduce hospitalizaciones y la atención especializada”, ha señalado.
Los objetivos de su candidatura son cinco. Entre ellos destacan: fortalecer los equipos de atención primaria, especialmente en zonas rurales y vulnerables; impulsar una cultura global de calidad y seguridad del paciente como forma de gestionar los equipos; integrar la medicina de familia en la formación universitaria para inspirar a nuevas generaciones; fomentar la influencia de la medicina de familia a nivel mundial y reforzar la colaboración entre atención primaria, salud pública y comunidad.
Esta organización, que agrupa a medio millón de médicos, está formada por departamentos académicos de todo el mundo y reúne a más de 113 entidades en 111 países. "Hay diferencias en la financiación, en cómo organizamos los servicios o en la disponibilidad de cada profesional, pero nos une un mismo valor: la relación de confianza con los pacientes y el vínculo prolongado en el tiempo”, ha subrayado Astier.

La candidatura de la aragonesa está marcada por la falta de profesionales en atención primaria y la dificultad de atraer y retener médicos, un problema que atribuye a las malas condiciones laborales, sobre todo en España. "Desde mi consulta veo un gran compromiso de los profesionales, pero también un aumento de la presión asistencial, la complejidad de los pacientes, la falta de tiempo por consulta y la necesidad de reestructurar la manera en que damos los cuidados, con más inversión en recursos humanos y en infraestructuras”, ha denunciado.
Según Astier, la medicina de familia es la especialidad que más plazas oferta, pero también la que más vacantes deja sin cubrir. "Las consultas de alta presión, la burocracia y la falta de recursos no son un buen reclamo ni la mejor propaganda para que las nuevas vocaciones se consoliden. Muchos jóvenes médicos no quieren ser médicos de familia. Es un tema que hay que estudiar, porque cada año quedan plazas desiertas e incluso se producen renuncias”, ha insistido.
