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Aragón

Precisión y paciencia: las dos virtudes más apreciadas en la profesión de bordadora

La labor de estas mujeres, cada vez más residual en el ámbito laboral, es fundamental para culminar los detalles de de la indumentaria de cualquier cofrade

Una bordadora trabaja con su maquina de coser
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Son las creadoras de los detalles que culminan los trajes de cofrade. También los estandartes. Las bordadoras se encargan de hacer con sus maquinas de coser pequeñas obras de arte que requieren de mucha precisión y paciencia para su culminación. Un oficio venido a menos con el paso de los años. 

En el colegio se enseñaba a coser y bordar para ser una mujer casadera. De eso hace mucho tiempo. Hoy en día, ya no quedan aquellas bordadoras de aguja e hilo que en los patios se reunían para hacer filigranas. Los tiempos han cambiado, y aquellas maquinas rudimentarias y caseras han mutado, Hoy en día es difícil encontrar a supervivientes del oficio como Pilar Roche. Esta Zaragoza continúa usando la misma maquina que su madre le regalo cuando cumplió los 15 años porque aquella adolescente decidió que ya no iba a estudiar más. 

Hoy, a esta mujer septuagenaria le empieza a fallar la vista, pero no el pulso y la paciencia. Lleva 60 años bordando mantones, bobines, mantos de la Virgen del Pilar y hasta trajes para Enrique Bunbury; las camisas negras, afirma Pilar, que llevan perfiladas unas estrellas en rojo. 

Todo más modernizado

En el 2023 los bordados se hacen con máquinas más avanzadas, pero manteniendo un proceso artesanal. A pesar de que cambian las modas, el bordado continúa siendo un añadido a las prendas de vestir muy solicitado. Se terminó el encargar ajuar con iniciales bordadas. Ahora, son nombres para bebés, logotipos de empresas o escudos para las cofradías de Semana Santa.

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