El mercado de la vivienda se tensiona en Aragón: 100 interesados por cada piso de alquiler y precios en ascenso
Los expertos alertan de un déficit de vivienda que dificulta el acceso a jóvenes y familias, mientras crece el arrendamiento de habitaciones y el coste medio de un piso supera los 850 euros al mes en Zaragoza

El mercado inmobiliario aragonés atraviesa una situación de máxima tensión. Los expertos advierten de que el aumento de los precios de compra y alquiler avanza a un ritmo muy superior al de los salarios y que el problema todavía no ha alcanzado su punto máximo. La falta de vivienda disponible, junto al crecimiento del número de hogares, está ampliando un déficit que ya condiciona decisiones como emanciparse o formar una familia.
En Aragón, encontrar un piso de alquiler se ha convertido en una carrera contrarreloj. Por cada vivienda que sale al mercado hay de media un centenar de personas interesadas, pese a que los precios continúan subiendo.
Según datos del Banco de España y el Observatorio de Vivienda Asequible, alquilar un piso de 80 metros en Zaragoza cuesta, de media, 856 euros al mes. Son 320 euros más que hace pocos años. Además, ocho de cada diez inquilinos destinan más de un tercio de sus ingresos a pagar la vivienda.

La oferta por debajo de los 500 euros prácticamente ha desaparecido en Zaragoza y su entorno. Pedro Arellano, gerente de Gestión Inmobiliaria Zaragoza, explica que con ese presupuesto actualmente solo se pueden arrendar apartamentos en zonas como el Casco Histórico, el Gancho u Oliver. "Ahora ya todos los meses alquilamos varios por encima de los mil euros", indica.
La elevada demanda hace que los pisos disponibles encuentren inquilino en cuestión de días. Las agencias buscan perfiles con más de una nómina. "Alquilar uno solo es muy complicado, de hecho los seguros de impago no lo aprueban aunque cumplas los ratios de ingresos.", indica Arellano.
El auge del alquiler de habitaciones: 50 % más caro
Ante la dificultad para acceder a una vivienda completa, se abre paso el alquiler de habitaciones que se ha encarecido además un 50 %. El perfil ya no son solo estudiantes, también hay trabajadores.
Juanma Lanau, CEO de Landa Propiedades, explica que han detectado casos de personas separadas que no pueden asumir el coste de un alquiler completo. "No consiguen tener los ingresos suficientes como para alquilar el piso por 800 euros", indica.
La presión sobre el mercado lleva incluso a transformar viviendas para aumentar su rentabilidad. Algunos pisos han perdido espacios comunes, como el salón, convertido ahora en una habitación más para arrendar.
Detrás de esta tendencia también están los pequeños inversores, tanto nacionales como nacionales e internacionales, atraídos por unos precios de compra en Zaragoza que todavía consideran más bajos que los de otras capitales españolas. Desde el sector inmobiliario reclaman medidas que permitan aumentar la oferta de vivienda.
Sueldos estancados y retraso en la emancipación
Al aumento de precios en el mercado inmobiliario, se añade el estancamiento de los sueldos. La dificultad para acceder a una vivienda produce un efecto dominó en la vida de las personas. Los jóvenes se independizan cada vez más tarde y tienen menos hijos de los que habían planeado. También los adultos ven cómo su economía se resiente ante esta crisis de la vivienda.
El sociólogo Daniel Sorando, profesor de la Universidad de Zaragoza, señala que durante años muchas familias han utilizado la vivienda como vía para acceder al crédito y mantener el consumo, pero la dificultad de los jóvenes para comprar una casa puede acabar provocando una "depresión del consumo".
Además, Sorando destaca que la falta de acceso a una vivienda está retrasando la emancipación juvenil. Los jóvenes españoles abandonan el hogar familiar cada vez más tarde. La edad media se sitúa en torno a 30 años, "las más altas de Europa, se van cuando ya no son jóvenes y tienen la mitad de los hijos que desearían tener", añade.
