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Aragón

Más 60 de familias de acogida en Aragón ofrecen a menores vulnerables otra manera de crecer

Actualmente en Aragón hay 65 menores en acogida y hay 98 familias reconocidas como idóneas, 61 de ellas activas

Las familias de acogida desempeñan un importante papel para ayudar a niños vulnerables. / Aragón TV
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Todos los niños y niñas tienen derecho a la vida, a la salud, o a una educación. Tienen derecho al juego, a ser escuchados, y también a la protección, pero no todos están a salvo. Hay veces que su propio entorno puede resultar peligroso deben salir de sus hogares. En ese momento entran en juego las familias de acogida. Personas que ofrecen su hogar durante un tiempo hasta que se resuelve su situación y pueden volver a disfrutar del hecho de ser pequeños.  Un asunto que aborda este sábado 23 el programa 'Objetivo' (13:25 Aragón TV).

Actualmente hay 65 menores acogidos en Aragón y hay 98 familias declaradas como idóneas, de las cuales 61 están activas actualmente. Puede ser un proceso urgente, de manera casi inmediata y con casos que se resuelven en un plazo de seis meses. El siguiente nivel es el acogimiento temporal, en el que la solución se puede dilatar hasta los dos años, o permanentemente, en los que el menor es acogido hasta su mayoría de edad.

Acoger para crear vínculos y referentes en los menores

Verónica Barrio y Diego Pascual acogen a dos niños que se suman a sus tres hijos biológicos. A los dos meses de obtener la idoneidad para la acogida, esta familia de Zaragoza recibió a su primer menor. A las pocas semanas, recibieron una segunda llamada y, aunque no contaban con ello, abrieron también sus puertas a un nuevo bebé. Verónica es maestra y cree que de allí nace su vocación de madre de acogida: "Soy docente, soy maestra. Viendo las necesidades en las aulas, muchas problemáticas en el aula con menores teníamos esa inquietud de poder ayudar un poquito más". Diego explica que "con las entrevistas, los test psicológicos y demás ya es más llevadero. Vienen a casa, te hacen una visita, una entrevista, también conocen a nuestros hijos y esa parte es bastante más dulce". 

Diego prepara la habitación de uno de los menores que su familia en acogida. / Aragón TV

Adolfo e Inma Esteban viven en un pequeño municipio y tienen ya experiencia en la acogida y cuentan el difícil camino desde que llegan a casa hasta el duro momento de la despedida. Inma explica sus temores iniciales: "Me daba miedo ser mala madre de acogida porque me costó establecer el vínculo desde el primer momento. Que costó dos días, pero cuesta". Sin embargo, luego, las despedidas siempre son duras: "Con lo que nos costó darnos el primer abrazo y los abrazos que nos hemos dado después". Pero asegura que compensa: "Hemos vuelto, hemos repetido e incluso hemos ampliado el plazo de tener a la niña en este caso". 

Su caso es una muestra que el papel de las familias de acogida ha cambiado y va mucho más allá de la simple beneficencia. Jaime Martínez, presidente de la asociación Familias de Acogida de Aragón (Adafa) considera que estas familias aportan "hacer vínculos seguros, tener referentes claros y concretos" . Además, recuerda, "son espacios seguros, que protegen, educan y reparan". Por eso, desde la entidad piden una ley actual, que cuente con personal especializado y que se adapte al menor. "Hay cuestiones que no se pueden trabajar de 8 a 3. Muchas veces para que nuestros menores sean asistidos por la administración pública. tienen que hacer cosas como salir de clase para tener visitas con su familia biológica o recibir terapia", explica.

Evitar la institucionalización e intentar recuperar a la familia biológica

Desde el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), su coordinador en Huesca, Rebeca Serrat, destaca la ventaja de este recurso, "sobre todo en la parte afectiva", asegura. Para Serrat, la acogida da "más coherencia a todo el proceso y después vive en una casa, con poquitas personas, evitas la institucionalización". Con todo ello afirma que "para el niño es mucho más positivo estar integrado en una familia".

En ese tiempo, Servicios Sociales buscará soluciones. Se trabaja con la familia biológica para superar los problemas que hayan llevado a separarles. El 40% de los pequeños vuelve a casa. Si no es posible, se estudiará la vía de la adopción. Representan el 25% de los casos. Durante estos procesos el menor suele permanecer en contacto con sus padres. 

El subdirector provincial de Menores del IASS en Huesca, Javier Ferrer, recuerda que el primer objetivo que tienen "es capacitar a la familia biológica, a la familia de origen, para que los niños vuelvan cuanto antes con ella", aunque reconoce que, a veces "eso resulta imposible". En cualquier caso, siempre es prioritario resolver los problemas que haya podido tener la familia para no atender bien a sus hijos y que estos "vuelvan a sus orígenes, a su familia, a su entorno donde nacieron".

La vida tras la mayoría de edad

Desde Adafa también piden garantías para los menores una vez cumplen los 18 años. Raquel Arcega fue una de esas niñas. Se acababa de poner en marcha el programa de acogimiento de Aragón y a sus 15 años entró en una familia y se quedó para siempre. "Mis padres eran y son, porque lo siguen siendo a día de hoy, Paco y Begoña. Tienen dos hijas, que son mis hermanas a día de hoy", explica. 

Raquel explica que, en su caso, "las emociones brotaron muchos años después. Las heridas que están ahí, esas cosas que tienes que trabajar, o perdonarte o entender más". Para ella, su familia de acogida antes de su familia definitiva, fue su salvación. Estuvo unos meses, pero "fueron suficientes para conocer otro tipo de vida y ver que lo mío no tiene por qué ser lo habitual". Por ello, cree vital que la gente se anime a acoger de manera temporal. "A ese niño ya le has aportado algo muy importante", asegura. 

Las familias de acogida demuestran que merece la pena. Que por duras que sean las despedidas, compensan los momentos vividos. Por desgracia siempre se necesitan más más brazos para sostener infancias vulnerables y demostrar que otra manera otra manera de crecer es posible. 

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