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Aragón

Los rayos, detrás del 28 % de los incendios que se producen en Aragón

Una cifra siete veces superior a la media nacional y que este agosto ha dejado fuegos en Aragüés del Puerto y Valle de Hecho, además de varios conatos en Calaceite, Mazaleón y Cretas

El 28 % de los incendios en Aragón se producen por rayos. / Aragón TV
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Este mes de agosto Aragón ha sufrido varios incendios, uno de ellos entre los términos municipales de Aragüés del Puerto y Valle de Hecho que quemó 15 hectáreas y otros en forma de conatos en Calaceite, Mazaleón y Cretas. Por fortuna, ninguno de gran importancia y todos ellos provocados por rayos. El 28 % de los incendios en la Comunidad se producen por este fenómeno, una cifra siete veces superior a la media nacional.

La zona entre Gúdar y el Maestrazgo es donde más descargas eléctricas se producen dentro de la península ibérica, mientras que en el Pirineo es donde más tormentas se registran.

Un rayo puede alcanzar una temperatura de 30.000 grados centígrados en un punto concreto. "Es decir, seis veces más que la temperatura del Sol. Nos encontramos con un fenómeno que con mucha facilidad causa la ignición allí donde toca", explica Ignacio Pérez Soba, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Aragón.

Pérez alerta de la peligrosidad de las tormentas secas y explica que, si el rayo va acompañado de precipitaciones, la lluvia puede apagar el rescoldo que produce. En cambio, las tormentas secas son más peligrosas al concentrar más descargas eléctricas. "La descarga de lluvia lo que hace es apagar la llama, pero no el rescoldo que puede quedar latente dentro del suelo, sobre todo si ha tocado materia orgánica que forma brasas", ha añadido.

Los rayos pueden provocar incendios incluso días después de la tormenta. "Al cabo de uno o dos días pueden surgir las llamas. Las descargas, además, se van moviendo y ocasionan varios conatos en diferentes puntos", ha señalado el ingeniero de Montes, quien añade que desde su profesión reclaman más vigilancia durante los días de tormentas e inversión en el cuidado de las masas forestales para evitar que el fuego suba a las copas, ya que es entonces cuando resulta más difícil de apagar.

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